Intentando librarse de la celulitis: una revisión objetiva de algunos tratamientos

En el artículo anterior hablé de la celulitis, y de sus causas. La obsesión (excesiva) de muchas mujeres por eliminar la celulitis ha generado una industria billonaria, que promete resultados milagrosos, inmediatos, y que la mayoría de las veces sólo ofrece una forma rápida de sacar dinero a sus víctimas, en algunos casos poniendo en peligro su salud.

Es imposible llevar la cuenta de todos los inventos ‘mágicos’ que se han vendido en los últimos años. El hecho de que ningún tratamiento haya demostrado mejoras notables y duraderas hace que muchas mujeres vayan probando método tras método. Las empresas se ven obligadas a sacar nuevos productos al mercado con regularidad, con el mensaje «…si el producto anterior no dio los resultados esperados, no hay de qué preocuparse, la nueva fórmula avanzada destruirá la celulitis de una vez por todas…«. Sí, claro, esta vez sí…

Pero siendo justos, no todos los tratamientos son inútiles. Algunos ofrecen ciertos resultados, y existen estudios (rara vez concluyentes) que los avalan. Hoy voy a hablar de algunas de las ‘soluciones’ propuestas por la industria, a las que miles de mujeres se han sometido, y lo que nos dice la ciencia sobre ellos.

Si bien hay cientos, o miles de tratamientos en el mercado, la gran mayoría caen en alguna de estas categorías:

  • Cremas: De aplicación tópica. En general tienen pocos riesgos, pero también pocos resultados.
  • Manipulación externa: Bien con masajes o uso de  aparatos (láser, ultrasonido, radiofrecuencia…).
  • Manipulación interna: Con cirugía o introduciendo sustancias bajo la piel.

Empecemos…

Cremas

La variedad de cremas en el mercado es impresionante, y los márgenes para los fabricantes astronómicos. La gran mayoría no tienen ningún fundamento.

Dentro de las que tienen algún respaldo científico (aunque cuestionable), podríamos hablar de las siguientes:

  • Cremas con Retinol. Como comenté en el artículo anterior, uno de los factores que influye en la aparición de celulitis es el grosor de la piel. La lógica es por tanto que si una crema logra mejorar el soporte de la piel (como aparentemente hace el retinol) debería reducir la celulitis. Los estudios en general son poco concluyentes. Este estudio muestra un efecto positivo. Este otro, por el contrario, si bien demuestra que las mujeres que se trataron con retinol durante 6 meses experimentaron una mejora del 10% en la elasticidad de la piel, indica que «la apariencia abultada de la piel mostró poca mejora o ninguna«. Si calculas el costo de aplicar estas cremas durante 6 meses para experimentar «poca mejora o ninguna», no sé si merece la pena.
  • Cremas con Metilxantina. Los metilxantinos son un conjunto de sustancias estimulantes del sistema nervioso central, presentes por ejemplo en el té, el café o el chocolate. Un famoso estudio del año 1999 parecía indicar que la aplicación de una crema con metilxantina (se usó una base de cafeína en este caso) durante 2 meses redujo significativamente la acumulación de grasa subcutánea en las caderas. Varios estudios posteriores mostraron resultados menos esperanzadores, y generan dudas sobre la capacidad real de estas sustancias para atravesar la piel y causar un efecto notable, pero las cremas se siguen vendiendo.

La ventaja en el caso de las cremas es que es sencillo auto-experimentar. Prueba a utilizar la crema sólo en una pierna durante unos meses. Mira la diferencia, y decide si los resultados justifican el precio.

Lo que sí está comprobado es que el efecto de estas cremas, cuando existe, es temporal. Deja de usarlas por unas semanas, y estarás igual.

Manipulación externa

Hay cientos de máquinas y tipos de masajes, pero simplificando, se basan en alguno de estos principios:

  • Drenaje linfático (presoterapia / masajes): Estoy totalmente a favor de los masajes (bien hechos), y son bien conocidos sus beneficios en la salud. Cuando hablamos de la celulitis, sin embargo, su efectividad es más cuestionable. La idea de los drenajes es ayudar al cuerpo a eliminar los líquidos, la grasa y las toxinas que se cree que ocasionan la celulitis, mejorando la circulación. Si bien estos tratamientos tienen pocos riesgos, sus resultados son casi inexistentes, y desde luego de corta duración.
  • Termoterapia / Radiofrecuencia: Se basan en el uso de calor (a veces combinado con masajes) para reducir la grasa subcutánea y generar un efecto vasodilatador. Algunos estudios (como éste) han mostrado ligeras mejoras en el corto plazo, aunque otros alertan que puede empeorar la celulitis, al dañar los tejidos y producir desnaturalización de las proteínas. En algunos casos puede ser un proceso muy doloroso.
  • Ultrasonidos: Al igual que la termoterapia, pretende ayudar en la quema de grasa acumulada bajo la piel. Parece tener menos riesgos que el procedimiento anterior y algunos estudios lo avalan (ejemplo).
  • Láser: La versatilidad del láser hace que se utilice de múltiples maneras, y varios estudios apuntan a que tiene efecto en la reducción de la grasa subcutánea (estudio) y apariencia de la celulitis (estudio). Otros estudios (como éste) sólo hablan de ligera mejora, y seguramente temporal. En cualquier caso, el láser parece tener más respaldo científico que los métodos anteriores, y menos efectos secundarios.
  • Envolturas / vendas: Por muy atractiva que suene la idea de mejorar la celulitis enrollándose en algún tipo de vendaje, hasta la fecha no he encontrado ningún respaldo científico que avale este método, y lo único que parecen hacer es ayudar a eliminar agua a través de la deshidratación, ni siquiera quemando grasa. Esto puede tener una mejora cosmética inmediata, que desaparece en poco tiempo.

Manipulación interna

Algunos de los métodos en esta categoría tienen efectos bastante más duraderos que los revisados hasta ahora, pero los riesgos asociados también son mayores. Cuando decides pasar por el quirófano, o inyectarte sustancias bajo la piel, los riesgos aumentan. Veamos los métodos más extendidos:

  • Liposucción: Suena tentador dormirse (en general la liposucción requiere anestesia general) y despertarse con varios kilos menos de grasa. Por desgracia, es demasiado bonito para ser verdad, y sus problemas darían para un artículo entero. Como he comentado alguna vez, la grasa no es algo inerte que puedas simplemente eliminar de repente. Es en realidad un órgano endocrino, y juega un papel importante en la regulación hormonal. Cuando los cirujanos plásticos (que sabrán mucho de cosmética pero poco de endocrinología) extraen en minutos, de manera invasiva, grandes cantidades de grasa, están exponiendo al paciente a varios riesgos. No en vano es de las cirugías cosméticas con mayor riesgo de complicaciones. Además, estudios (como éste) indican que al eliminar grasa gluteofemoral, tiende a acumularse posteriormente más grasa visceral. ¿Quién quiere remplazar grasa gluteofemoral (inofensiva) con grasa visceral (peligrosa)?. Por si fuera poco, la liposucción elimina la grasa más profunda, y no la superficial que es la que realmente provoca celulitis, por lo que en muchos casos se pierde ‘volumen’ pero la piel de naranja permanece (o incluso empeora al tener menos soporte).
  • Subcisión Como veíamos en el artículo anterior, uno de los actores involucrados en la aparición de la celulitis es el tejido conector, formado por fibras paralelas, que al perder flexibilidad tiran en exceso de la piel y generan los hoyitos. A algún cirujano se le ocurrió la ‘brillante’ idea de cortar estos conectores, en un proceso denominado subcisión. Y hoy en día se practican miles de subcisiones al día. No importa que esos conectores estén ahí por algo. No importa que todavía no sepamos qué efectos tiene este procedimiento en el largo plazo. Todo vale por una piel lisa. Esta técnica tiene a favor que no requiere anestesia general, sólo local, y  que en la mayoría de los casos se observa una mejora clara en la piel (estudio) a corto y medio plazo, pero personalmente creo que es un atentado contra el cuerpo.

 

subcision
  • Mesoterapia: No es tan invasivo como los dos anteriores. En el fondo se trata de inyectar bajo la piel sustancias que supuestamente ‘disuelven’ la grasa, como el ácido desoxicólico. La FDA (Food and Drug Administration americana) alerta de que estos tratamientos pueden provocar cicatrices permanentes y deformidades en la piel (análisis). Y la FDA es la misma que permite el uso masivo de jarabe de maíz de alta fructosa, productos transgénicos, edulcorantes, preservantes y colorantes nocivos…, vamos, que no es que sean especialmente alarmistas. Los estudios que he revisado (ésteéste éste) dejan bastantes dudas sobre su efectividad,  y la idea de inyectarme disolventes no me termina de convencer.

mesoterapia

  • Carboxiterapia: Consiste en introducir dióxido de carbono (CO2) bajo la piel, lo que aparentemente ayuda en la descomposición de las células de grasa. Parece tener algo más de respaldo científico que la mesoterapia, como muestra este estudio o éste (en ratas), y menos probabilidades de complicaciones. Siguen sin estar claros los efectos a largo plazo.

Conclusiones

 

Mi objetivo con este artículo es simplemente dar ciertas guías sobre los tratamientos existentes para la celulitis, basado en la poca ciencia que existe al respecto, pero que siempre será mejor que el marketing corporativo. A aquellas mujeres que realmente tengan un problema serio de celulitis, les recomiendo investigar más sobre los diferentes tratamientos, entendiendo realmente cómo funcionan, lo que pueden esperar, y los riesgos asociados. Pero si es tu caso, por favor no lo hagas sin antes revisar el artículo que publicaré próximamente, sobre métodos más naturales para mejorar (nunca hablaré de eliminar) la celulitis.

Recuerda que la celulitis es el ‘problema’ perfecto para la industria cosmética. Todos los tratamientos, en mayor o menor medida, son temporales (estudio), por lo que es necesario repetir el tratamiento una y otra vez, con un gasto continuo por parte de las clientas.

Al igual que he hablado alguna vez de cómo la industria alimenticia y farmacéutica parecen conspirar para ganar dinero a tu costa (unos diseñando alimentos que te enferman y otros diseñando medicamentos, que debes tomar toda la vida, para tratar los síntomas de las enfermedades producidas por esos alimentos), aquí nos encontramos algo similar. La ‘industria del fitness / moda’ define unos cánones de belleza irreales, que la industria cosmética te promete alcanzar, con tratamientos temporales (e inefectivos) de los que dependerás por siempre.

 

 

 

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