En mi libro Saludable Mente, escribía lo siguiente:
Un ejemplo dramático de nuestra gran plasticidad cerebral lo encontramos en los taxistas de cualquier gran ciudad. Antes de Google Maps debían memorizar miles y miles de direcciones, y hoy conocemos el efecto de este aprendizaje en sus cerebros. Los primeros estudios se realizaron en taxistas londinenses, quienes deben superar una de las más exigentes pruebas de memorización del planeta: The Knowledge.
Este examen se empezó a realizar en 1865, y su complejidad aumentó a medida que crecía la ciudad. Actualmente implica memorizar más de 25.000 calles, 20.000 hitos de interés y cientos de rutas frecuentes de Londres. Para pasar con éxito el examen debes dedicar miles de horas a memorizar y conducir por las laberínticas calles de esa ciudad.
Al analizar los cerebros de los taxistas londinenses, los investigadores veían hipocampos mucho mayores comparados con los de personas con similar educación y edad. Esta zona cerebral juega un papel clave en el aprendizaje y la memoria.
Y un estudio reciente parece indicar que la estimulación constante del hipocampo para orientarse por el espacio es una de las claves para reducir el riesgo de alzhéimer.
Según este estudio, los profesionales con menos riesgo de alzhéimer son los taxistas y los conductores de ambulancia.
Sin embargo, los conductores de autobús o pilotos de avión no parecen disfrutar de esta protección, ya que sus rutas son mucho menos variables y no requieren tanto esfuerzo de orientación.
Hablamos, además, de un estudio que refleja el comportamiento de taxistas y conductores de autobús durante las últimas décadas, cuando la mayoría no usaban GPS.
¿Es posible, por tanto, que los taxistas actuales no vayan a gozar de esta protección?
¿Podría Google Maps elevar el riesgo de alzhéimer?
No es descabellado pensarlo.
Estudios recientes, como este, demuestran que las personas que más usan el GPS para orientarse sufren una pérdida más rápida de la memoria espacial, en la que el hipocampo juega un papel central.
Esta memoria espacial es la encargada de planificar cómo llegar a un lugar o de recordar la ubicación de un objeto en el terreno.
Tampoco se trata de dejar de usar el GPS. Esta tecnología nos permite llegar de manera más rápida y segura a nuestro destino, ahorrando tiempo y combustible. Pero como acabamos de ver, si dejamos de usar nuestra capacidad de orientación la iremos perdiendo, y el riesgo de alzhéimer podría elevarse.
Lo ideal, en cualquier caso, es orientarse mientras haces actividad física.
Los taxistas tienen menos riesgo de alzhéimer respecto a otras profesiones, pero más riesgo de enfermedad cardiovascular y trastornos metabólicos por pasar tantas horas sentados.
¿Cómo combinar movimiento y orientación? Por ejemplo, cuando debas caminar hacia un destino, echa un vistazo al mapa e intenta seguir el camino memorizado, en vez de guiarte constantemente por Google Maps.
Y, todavía mejor, apúntate a alguna carrera de orientación.
Carreras de orientación
Las carreras de orientación combinan actividad física con el uso de habilidades de navegación. Implican correr mientras se encuentran puntos de control en terrenos desconocidos, utilizando un mapa y una brújula.
Debes evaluar el terreno, reconocer puntos de referencia en el mapa y elegir la mejor ruta en tiempo real. Estas tareas estimulan el hipocampo y otras regiones del cerebro involucradas en la planificación, la memoria espacial y la atención.
Las personas que participan en estas carreras muestran mejores resultados en pruebas cognitivas relacionadas con la memoria espacial y la toma de decisiones (estudio, estudio).
Al enfrentarse constantemente a nuevos terrenos y desafíos, los practicantes de orientación entrenan su cerebro para adaptarse a situaciones cambiantes. Esta adaptación fomenta la neuroplasticidad.
Durante una carrera de orientación, el cerebro está constantemente procesando información visual del entorno, mientras analiza el mapa y toma decisiones sobre la ruta a seguir. Esto mejora la capacidad de atención dividida, una habilidad clave para realizar múltiples tareas simultáneamente sin perder concentración.
Además, estas carreras se realizan casi siempre en la naturaleza, lo que potencia los beneficios cognitivos de la actividad física.
En resumen, las carreras de orientación son lo más parecido a la rutina diaria que seguían nuestros ancestros para buscar comida y regresar después al campamento.
Como siempre, aprovecha lo bueno de las nuevas tecnologías, pero no permitas que atrofien tus capacidades ancestrales.

