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Conoce la verdad (y un ejemplo de un falso estudio) – Parte 3


«Existen las mentiras, las grandes mentiras, y las estadísticas» .- Mark Twain

«Puedo probar cualquier cosa con estadísticas, excepto la verdad» .- George Canning

Siguiendo con la idea de «descubrir la verdad» y evitar caer en las mentiras de la industria, hoy  quiero «despedazar» un estudio que ha tenido mucha notoriedad últimamente en los medios, y que sigue confundiendo enormemente a la gente en lo relativo a cómo debemos alimentarnos (y ya sabes que no es siguiendo la pirámide alimentaria).

El estudio, que muchos habréis visto en los medios hace unos meses, es el que relaciona el consumo de carne roja con mayores probabilidades de muerte prematura.

El contexto

En primer lugar, debemos entender que buena parte de la confusión y resultados contradictorios de los estudios sobre alimentación se debe a la enorme complejidad de obtener datos concluyentes.

Los estudios sobre dietas son especialmente poco fiables, y hay poco que podamos hacer al respecto. Quizá si Bane (el malo de Batman) dominara el mundo se podría hacer el estudio definitivo. Encerrar a miles de personas durante 40-50 años, dividirlos en grupos, controlando exactamente lo que comen y sus otros comportamientos (consumo de alcohol, tabaco, ejercicio…)  y estudiar su evolución (peso, enfermedades…)  a medida que se alteran diferentes variables.

«Por desgracia» no podemos hacer eso, y la mayoría de estudios sobre dieta dependen de que las personas que participan en el mismo indiquen sus hábitos alimenticios (no hay intervención en sus dietas) a través de cuestionarios más o menos complejos, siempre parciales (muchas variables no se contemplan), lo cual genera todo tipo de problemas.

Sobre el estudio

Si recordáis la guía que propuse en el post inicial para identificar estudios falsos (inútiles, absurdos, sin sentido…), parece que pasa con nota los dos primeros puntos que mencionaba: está realizado por investigadores de Harvard y aparentemente con financiamiento público (sin presión aparente de alguna industria concreta). Tiene buena pinta. Pero si analizamos más a fondo, descubrimos que uno de los investigadores, Dean Ornish, es un reconocido vegetariano, y por tanto más propenso a sufrir de «sesgo de confirmación» (propensidad a buscar validación de sus creencias personales); pero continuemos…

Sobre el tercer punto (representatividad de la muestra), se trata de un estudio sobre más de 100.000 personas y durante 20 años, por lo que se ve legítimo. Sigamos.

Cuando empezamos a hablar de la forma en la que se toma la información y las conclusiones que ofrecen, aparecen los problemas más serios:

1) Es un estudio observacional, es decir, se observa el comportamiento de individuos durante varios años, y se intenta recopilar información a través de un formulario bastante confuso, similar a este. Échale un vistazo y dime; si tú tuvieras que rellenarlo, ¿sería muy buena la información? El problema no es sólo que la gente lo interpreta de manera diferente (cantidades, frecuencias…), sino que además quieren que recuerdes lo que consumiste «en promedio», el último año!! Ah, y la información la tomaban cada 4 años, es decir, que durante 3 años simplemente extrapolaban la información.

2) Otro problema serio del estudio es que analiza el impacto de un alimento, la carne roja, que ha sido demonizado durante décadas (al igual que el huevo, la mantequilla, la grasa animal en general…). Esto hace que se produzca un efecto curioso, y es que aquellas personas que «hacen caso» a los médicos, y por tanto no fuman, hacen ejercicio, comen más verduras y menos carne roja (porque ya existe una presunción de culpabilidad sobre la carne), se enferman menos que aquellos que no hacen caso a los médicos, y por tanto fuman, no hacen ejercicio, comen pocas verduras y más carne roja. Obviamente el segundo grupo va a mostrar más probabilidad de muerte prematura que el primero, pero parece obvio que el problema no es la carne roja, verdad?  En este estudio se refleja justamente eso, es decir, hay una correlación clara entre el consumo de alcohol/tabaco y sedentarismo con el consumo de carne roja. Y por ser justos, los investigadores sí intentan «aislar» estas variables, pero por desgracia no es tan fácil.

3) Además, si bien el estudio intenta separar entre carne procesada y no procesada, incluye dentro de la «no procesada» las hamburguesas de las cadenas de comida rápida y las de productos congelados. Es decir, se considera el mismo tipo de carne una hamburguesa de McDonald’s (procedente de una vaca que quizá nunca vio la luz del día, hinchada de hormonas y alimentada con pienso artificial), con una carne natural (procedente de una vaca que vivió toda su vida en libertad, sin hormonas/antibióticos y comiendo pasto natural). Obviamente el impacto de ambos tipos de carne en tu salud no es el mismo, y todos estaríamos de acuerdo en que el primero es un alimento cuestionable.

4) Como en muchos estudios similares, los investigadores confunden asociación (o correlación) con causalidad. Aunque obviamente saben que la atribución de causalidad es sólo una hipótesis (basada en prejuicios), pero tienen que justificar su trabajo y obtener algo concluyente del estudio, no?. La realidad es que en un estudio observacional, donde no se altera ninguna variable para ver el resultado que genera, es imposible, por definición, identificar causalidad.

5) Finalmente, el estudio concluye que cada porción adicional de carne roja diaria aumenta tu probabilidad de muerte prematura un 13% (hay diferentes segmentaciones, pero quedémonos con este número por simplificar). Si bien no es un número alarmante, no parece despreciable, pero ahora entramos en «las mentiras» de las estadísticas. Si comparas una probabilidad de muerte de 2% respecto a otra de 3%, la diferencia real es un 1 punto porcentual. Sin embargo, si comparas el aumento de probabilidad, la diferencia es del 50%!!!; y sin embargo, en términos prácticos, estamos hablando de diferencias muy pequeñas, que se podrían deber a la forma simplemente como se dividieron los grupos.  En el caso del estudio, para aquellos con el menor consumo de carne, la probabilidad de muerte prematura era del 20%. Para aquellos con mayor consumo de carne (sin procesar) era un 13% más, es decir 22,6%. O sea, en términos absolutos tu probabilidad de muerte prematura se incrementaría 2,6 puntos porcentuales. Y si el estudio fuera bueno, quizá sí tendríamos que preocuparnos por este 2,6%, pero con todos los problemas que expliqué, la conclusión es que el estudio no prueba nada.

Resumiendo, se trata de un estudio donde la forma en la que se recopila la información hace que ésta sea de muy dudosa calidad, los resultados están sesgados por otros hábitos de los participantes (consumo de alcohol/tabaco, malos hábitos alimenticios en general…), se mete en el mismo saco carnes totalmente diferentes, y después de todo, los resultados (inválidos de partida) indican que el aumento de riesgo es muy bajo, o desde luego no como para justificar los titulares  y la atención mediática que recibió el estudio.

Por desgracia, estudios de este tipo (y mucho peores) son los que han ido moldeando perversamente las guías nutricionales de los Gobiernos, y por tanto las recomendaciones que recibimos de todos los médicos y nutricionistas «comúnes».

La falta de cuestionamiento y visión crítica de la sociedad nos ha llevado a una situación absurda, en la que unos pocos grupos controlan nuestra alimentación y todo lo que la rodea, apoyándose en pseudo-ciencia y estudios con poca validez.

Mirada evolutiva a la carne

Si bien creo que muchos de los estudios en los que se basan las recomendaciones de reducir el consumo de carne no demuestran nada, sí debemos considerar dos aspectos relevantes que separan nuestros hábitos actuales de los de nuestros antepasados:

  1. Antes comíamos el animal entero: órganos, huesos… Por motivos culturales, hoy comemos casi exclusivamente el músculo. Cada parte del animal tiene un perfil nutricional diferente (aminoácidos, minerales/vitaminas…), y consumir únicamente músculo no es lo mejor. Debes variar, introduciendo hígado, riñones, caldo de huesos…
  2. Algunos método de cocción, como el fuego directo, pueden desarrollar ciertas toxinas, como explico aquí. Lo ideal es utilizar métodos de cocción más suaves.

 

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17 Comments

  • Reply raul septiembre 2, 2012 at 4:30 pm

    Muy buen post, mi hermano trabaja en las ambulancias y vino un dia y me dijo eso; no comas tanta carne roja que me han dicho los medicos que es muy perjudicial y crea cancer y yo le dije; dile al medico que me traiga un estudio que lo afirme y que no se repita como todo el mundo que habla de lo que le han dicho otros sin tener pruebas, un saludo y viva la paleo dieta

  • Reply Marcos septiembre 2, 2012 at 4:31 pm

    Gracias Raúl, y ese es el problema, lo de «dicen los médicos…»

  • Reply Claudia septiembre 2, 2012 at 4:33 pm

    Muy interesante, desde luego habrá que mirarse con más ojo cualquier estudio que nos quieran hacer creer, sobre todo aquello que no tenga sentido con la evolución, verdad?

  • Reply dennel septiembre 2, 2012 at 6:16 pm

    Este creo que fue el estudio en el que entre medias de un párrafo, a lo tonto, como si no fuera imporante, había una frase que decía que los que mas carne comían de la muestra solian ser mas sedentarios y fumar y beber mas. Lo cual obviaban a la hora de las conclusiones porque les jodía el apriorismo y el titular

    De todas formas con esto creo que siempre va a haber confusion porque una cosa es carne roja tal cual y otra la carne roja con aditivos y demás que te venden en las bandejitas de los supers.

    • Reply Marcos septiembre 2, 2012 at 10:16 pm

      Efectivamente es ese estudio, y totalmente de acuerdo con el tema de la carne «convencional» de los supers, hay de todo pero en general no es de buena calidad.

  • Reply JuanJo septiembre 2, 2012 at 8:28 pm

    El tema no pasa por el comoer o no carne roja, el tema pasa xq lamentablemente la mayor cantidad de la carne que consumimos tiene vacunas con hormonas, antibióticos y vaya a saber que otras cosas, al igual que los pollos.
    Lamentablemente es hasta dificil conseguir pollos caseros alimentados a granos y cuando aparece alguien y le comprás, ves le enorme diferencia y sobre todo en el gusto.

    • Reply Marcos septiembre 2, 2012 at 10:14 pm

      Así es JuanJo, yo siempre digo que el origen de los alimentos es muy importante, y merece la pena pagar un poco más por productos de calidad.

  • Reply Patricia Lopetegui Hernández septiembre 2, 2012 at 11:37 pm

    Gracias por el análisis del estudio. Leí un comentario sobre este estudio en relación a hipertensión arterial pero no tenía idea sobre la metodología. En realidad las conclusiones como que tambalean.

    • Reply Marcos septiembre 3, 2012 at 12:43 pm

      Tambalean mucho, sí 🙂

  • Reply Ismael septiembre 4, 2012 at 6:54 am

    Excelente post, muy cierto tu análisis y crítica, estudie 5 años en la universidad para ser nutricionista y la verdad es que te llenan la cabeza con los inutiles estandares internacionales tipo FAO/OMS/UNU pero reconozco que habemos muchos que estamos cambiando esto y llevamos nuestro conocimiento mas allá. Vivo en Chile y acá aun se come carne de animales alimentados naturalmente, aunque no es la mas económica pero si es muy buena. Lo que me ha preocupado últimamente es que una cadena de supermercado perteneciente a Wallmart esta trayendo una carne (norteamericana) a un costo relativamente mas bajo y de buen sabor, pero que no logro aun averiguar su procedencia. Para mi de este tipo de carne es de la que debemos ciudadanos. Saludos y sigue asi!

    • Reply Marcos septiembre 4, 2012 at 1:59 pm

      Gracias Ismael, y me alegro mucho que seas de los nutricionistas de «nueva generación» que llamo yo, tenéis un papel muy importante para ayudar a cambiar las viejas (y erróneas) creencias.

  • Reply CristoMc septiembre 4, 2012 at 7:20 pm

    Buenas Marcos, te propongo un tema para algun post futuro. La acidificacion y de la sangre y la demostracion de que esta es la causa degran parte de las enfermedades actuales (sobre todo el cancer).

    Saludos.!

    • Reply Marcos septiembre 4, 2012 at 8:56 pm

      Hecho! alguna vez he tocado el tema pero nunca con un post dedicado. Además existe bastante confusión sobre las causas que generan un organismo ácido, y como siempre, los productos procesados (azúcares, cereales refinados, sodas/refrescos…) son los principales culpables.
      Saludos,
      Marcos

  • Reply anonimo25 junio 9, 2013 at 4:38 pm

    hola, muy aclarador pero: y la gota? no es a causa de comer carne de caza?

    • Reply Marcos - Fitness Revolucionario junio 10, 2013 at 8:51 pm

      La gota se produce por un exceso de ácido úrico, procedente en general de alimentos ricos en purinas, que incluye ciertamente carnes, mariscos y otros alimentos animales. El ácido úrico en sí es bueno, el problema es cuando se produce más de lo que el cuerpo es capaz de procesar. Por tanto, muchos piensan que comer mucha carne puede producir gota. El tema es que la gota se hizo común en el siglo XIX, y se asociaba a los ricos, que sin duda comían más carne, pero también mucha más azúcar, y este, como casi siempre, es el problema. El azúcar y los niveles altos de insulina reducen la capacidad de absorción del ácido úrico (http://ajprenal.physiology.org/content/290/3/F625/F1.expansion.html y http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7840165), y este es el problema principal detrás de la gota. Por tanto, más que reducir la carne de caza (que la hemos comido durante millones de años), debemos reducir el azúcar, que es un «invento» nuevo que impacta en el correcto funcionamiento de nuestro metabolismo.

  • Reply Pep octubre 14, 2014 at 1:16 pm

    Hola Marcos, no he sido capaz de encontrar la receta de caldo de huesos que comentas en el episodio 1 de la radio, dónde está? 🙂

    Gracias!!

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