Caer en la tentación sin sentirse culpable ¿galletas saludables?

En el último post intenté explicar, a través de ejemplos, por qué es importante llevar una alimentación alineada con lo que espera nuestro organismo, que por desgracia es bastante diferente a lo que recomiendan muchos nutricionistas (reducir las calorías, dietas bajas en grasas y otras ideas bien intencionadas pero equivocadas).

La clave para mantener tu peso ideal, y una buena salud, es comer comida «real», no procesada, lo más cercana posible a su estado natural.

Sin embargo, soy consciente de que a todos nos tienta un snack de vez en cuando. Por ejemplo, la textura esponjosa de la harina cocida nos produce cierta sensación de calma y bienestar. El efecto de la textura en la percepción de sabor y la palatabilidad del producto, es algo bien conocido por los fabricantes de alimentos.

Una debilidad de mucha gente son las galletas; el hábito de mojarlas en el café con leche está muy enraizado en nuestra mente. Ahh, nuestros hábitos… no son fáciles de eliminar, pero ya sabes lo que dicen, «tus hábitos definen tu destino«, pero me estoy yendo…

La industria alimenticia, como siempre, quiere sacar partido de estos hábitos, lanzando productos procesados respaldados por los mensajes «saludables» de los supuestos expertos:

  • Sin azúcar:  Todos estamos de acuerdo en que el azúcar es mala. La diferencia quizá es que los nutricionistas de la vieja escuela la limitan porque tiene muchas calorías vacías. Yo quiero que la evites porque es dañina, descontrola tu metabolismo y genera adicción.
  • Bajo en grasa: Ya he hablado de esto. Lo que hacen muchos fabricantes es sustituir la grasa natural de los alimentos por hidratos de carbono, azúcares y espesantes que empeoran tu salud. La recomendación de sustituir la mantequilla (con grasa saturada saludable) por margarina (que contiene grasas artificiales nocivas) es un ejemplo. ¿Galletas con margarina? No, gracias.

Lamentablemente es difícil encontrar snacks industriales que no sean nocivos.

Si bien yo ya he perdido buena parte de mi atracción por estos alimentos, al igual que tu lo harás también cuando reentrenes tu paladar, mucha gente me sigue diciendo que le cuesta enormemente resistir la tentación.

Lo que quiero proponer hoy es que, si has de ceder de vez en cuando a estos antojos, lo hagas con productos «procesados por ti», y no por una fábrica. Haz tus propias galletas con productos naturales, y sanos.

No dejes que las grandes compañías cocinen por ti.

No soy un gran chef… en realidad… soy un malísimo chef, pero me esfuerzo, y hoy me voy a atrever a compartir una de mis recetas (ejem… realmente de mi esposa), para hacer unas deliciosas galletas sin azúcar, sin gluten y sin harina de cereal.

El proceso completo, desde que se te antoja una galleta, hasta que la puedes comer, demora menos de 15 minutos (10 de preparación y 5 en el horno). ¿Demasiado bueno para ser verdad? vamos allá…

 Ingredientes

  • 100-120 gramos de harina de almendra: La puedes comprar hecha o hacerla en casa moliendo almendras (no es tan divertido como suena).
  • 1 huevo grande.
  • 20-30 gramos de chocolate negro (idealmente 90% de cacao). Aquí hay algo de azúcar, pero es casi insignificante.
  • 1 scoop de proteína de suero: En general para los batidos recomiendo proteína sin sabor (cuantos menos químicos mejor), pero en este caso usamos proteína con sabor a vainilla, ya que le da un toque agradable de sabor a las galletas.
  • 20 gramos de mantequilla (equivalente a una cucharada grande).
  •  Coco rayado: Sólo se utiliza para «rebozar» las galletas, si te gusta.
  • Una cucharada pequeña de polvo de hornear.
  • 2 sobres de Svetia: Si, svetia, no tenía stevia. No tenía endulzantes en casa y tuve que bajar a un starbucks cercano a «proveerme». Es lo menos malo que tenían, así que tendrá que servir por hoy. Quizá podría haber probado con un poco de xilitol o miel, lo dejamos para la próxima.
  • Una pizca de sal. Entendiendo por «pizca» la cantidad que te cabe entre el pulgar y el dedo índice.

Paso 1 – La mezcla

Antes de empezar, y ya con todos los ingredientes a mano, enciende el horno (180º) para que se vaya calentando.

Derrite la mantequilla, unos segundos en el microondas es suficiente.

En un recipiente pon la harina de almendra, la proteína, el polvo de hornear y la mantequilla derretida.

En otro recipiente bate el huevo con Svetia (o lo que uses para endulzar un poco).

Ahora mézclalo todo y revuelve.

Paso 2 – Con las manos en la masa

Echa ahora los trozos de chocolate, la pizca de sal, amasa un poco más y empieza a dar forma a las galletas. La forma redonda es la más sencilla, pero si te sientes creativo puedes innovar.

Paso 3 – Baño de coco (opcional)

Ya casi estamos. Si te gusta el coco, reboza las galletas con una capa de coco rallado. A mi esposa no le gusta mucho, así que hicimos mitad con coco y mitad sin.

 Paso 4 – Listos para el calorcito

Coloca las galletas en un recipiente con papel de aluminio. Unta ligeramente el papel con mantequilla antes para evitar que se peguen las galletas, y al horno!!

El resultado

Después de 5-6 minutos en el horno este es el resultado. No nos quedaron muy iguales esta vez, pero esa es parte de la gracia de cocinar por ti mismo en vez de que lo hagan máquinas milimétricamente calibradas.

Mantén la luz del horno encendida y vigila las galletas cada minuto, porque se hacen muy rápido.

El perfil de macronutrientes de estas galletas es algo como:

  • 20% proteína
  • 15% carbohidrato
  • 65% grasa (natural)

Obviamente no estoy recomendando que ahora comas galletas a todas horas, por caseras que sean, pero como arma contra los antojos pasajeros, son muy efectivas.

Prueba y me cuentas; y por supuesto se aceptan recomendaciones para mejorar la fórmula 🙂

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