Piensa Menos, Actúa Más

Humildad no es pensar menos de ti, es pensar menos en ti” – C.S. Lewis

En los últimos años se ha normalizado hablar de salud mental.

Y esto tiene un lado muy positivo.

Se está dejando atrás el pensar que las personas que sufren depresión o ansiedad son débiles o vagas.

Se entiende que son problemas que pueden ocurrir a cualquiera y que no hay por qué ocultarlos ni avergonzarse.

Se anima a las personas a explorar sus emociones en vez de suprimirlas o ignorarlas.

Y todo esto es bueno.

Pero, como siempre, las buenas ideas llevadas al extremo se convierten en malas ideas.

Algunos psicólogos alertan de que hablar constantemente de salud mental puede empeorar la salud mental (detalle).

Dar demasiada importancia a las emociones produce fragilidad.

Crear una narrativa de crisis de salud mental puede empeorar la salud mental (detalle).

Si, por ejemplo, sientes una leve ansiedad, que es algo normal, podrías interpretarlo como un problema mental, y decidir evitar todo lo que te produzca ansiedad.

Y, el resultado, por supuesto, será más riesgo de ansiedad.

Explorar nuestras emociones está bien, obsesionarnos con ellas está mal.

Preguntarnos todo el rato si nos sentimos bien hará que nos sintamos mal.

Debemos equilibrar la reflexión interna con la acción externa.

Un entrenamiento duro y un paseo por la naturaleza con amigos mejorarán más tu estado de ánimo que un fin de semana encerrado en casa reflexionando sobre tus emociones y traumas del pasado.

Pensar menos en uno mismo y actuar más para ayudar a los demás también potencia el bienestar (detalle).

Sé que hay muchos matices y excepciones. Si hay interés profundizaré en este tema en un futuro artículo.

Pero, como mensaje general, quédate con este: lo que haces influye mucho en cómo te sientes.

Con frecuencia, la acción es el antídoto contra la rumiación.

Opt In Image
Únete a la Revolución

Suscríbete a la newsletter y recibirás gratis
El Manual Revolucionario