¿Cómo se alimenta un bebé revolucionario?

«Lo realmente importante no es lo que haces por tus hijos, sino lo que les enseñas a que hagan por ellos mismos» .- Ann Landers

Antes de empezar, debo aclarar que este es uno de los pocos posts del Blog donde no estoy hablando desde la experiencia personal. No tengo hijos. Pero me voy a atrever a resumir lo que dice el sentido común y la lógica evolutiva, respaldado además por cada vez más evidencia científica y no menos importante, por las experiencias de aquellos que están atreviéndose a cuestionar las ideas clásicas de la alimentación de los bebes, probando alternativas más «naturales».

Con esto no quiero decir que ignores lo que te diga tu pediatra, pero sí quizá que lo cuestiones, y si no te convence su «lógica», que veas si puedes encontrar un pediatra con una visión algo más alineada con la naturaleza (afortunadamente cada vez son más).

Voy a intentar resumir mi propuesta en 6 simples reglas.

Regla 1: El mejor alimento para un bebé es la leche de su madre

La naturaleza sólo tiene un alimento especial para bebés, y es la leche materna. Todo lo demás son inventos de la industria alimentaria.

Desde un punto de vista evolutivo, esto tiene todo el sentido. La leche materna ha sido diseñada, durante millones de años, para optimizar la salud y el desarrollo del bebé, físico y mental.

Idealmente la leche materna debería ser el único alimento que recibe el bebé durante sus primeros 6 meses de vida, y una parte muy importante de su alimentación hasta los dos años.

Tanto la Organización Mundial de la Salud, como la UNICEF, como las asociaciones de pediatras defienden esto. No hay controversia.

Además, cada vez hay más evidencia de que amamantar no es sólo bueno para el niño, sino también para la madre. Aparte de aliviar la posible depresión postparto, varios estudios apuntan a que disminuye las probabilidades de desarrollar cancer (de mama y ovarios), hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

Por tu bien y el de tu bebé, haz todo lo posible por amamantarlo.

Regla 2 – Leches de fórmula sólo si es necesario

El único problema con la regla anterior es llevarla a la práctica. El estilo de vida actual empuja a las madres a reintegrarse en el mercado laboral demasiado pronto, ocasiona cada vez más problemas en muchas madres para producir suficiente leche (estrés elevado, desajustes hormonales…), y esto hace que alimentar al bebé únicamente con leche materna no siempre sea posible.

Por supuesto las empresas de alimentación se han apresurado a «resolver» este problema, sacando al mercado múltiples productos, para cada etapa de la alimentación del niño, «liberando» a las madres de la ardua tarea de dar el pecho (espero que detectes el sarcasmo).

En muchos casos no hay más remedio, y no estoy diciendo que no utilices estos productos,  pero no te creas las falacias que nos cuentan los fabricantes de que apenas hay diferencias; las hay, y  significativas (impacto en la flora intestinal del bebé, en el desarrollo de su sistema inmunológico, niveles de inflamación etc).

A la hora de elegir, hay que considerar que es una industria bastante regulada y no suele haber muchas diferencias. Te debes guiar sobre todo por la respuesta del niño, que te guiará sobre qué producto usar. Algunos toleran mejor unos productos que otros. El pediatra te puede ayudar.

Evita las formulas a base de soya, salvo para casos en los que el bebé no pueda procesar la leche de vaca (galactosemia).

Regla 3 – Los primeros sólidos deberían ser comida real

También hay consenso en que a partir de los 6 meses el bebe debería empezar a familiarizarse con productos sólidos. Pero no lo fuerces, si no muestra interés por otra comida que no sea la leche, no hay problema en retrasar los alimentos sólidos varios meses.

Donde sí hay división de opiniones es en la secuencia de incorporación de alimentos.

Los pediatras de la «vieja escuela» siguen recomendando que los primeros alimentos sólidos de los bebés sean papillas de cereales, y esto es lo que han impulsado las empresas de nutrición para bebés. Desde una perspectiva evolutiva esto es absurdo; como expliqué en la pirámide alimentaria evolutiva, llevamos poco tiempo conviviendo con estos alimentos, y de repente pensar que es lo primero que debe probar un bebé después de la leche materna dice mucho del  grado de incoherencia que existe en términos de nutrición.

Afortunadamente, empieza a haber cada vez más especialistas que están intentando corregir esta situación. El más reciente que conozco es el caso del Ministerio de Salud de Canadá, que recomienda incorporar en la alimentación del bebé, a partir de los 6 meses, carne (ternera, pollo…) y pescado, de manera diaria. También es importante en esta fase empezar con los vegetales y algunas frutas.

Otro mito es el de retrasar la ingesta de huevo por miedo a alergias.  Realmente no hay base científica que soporte esto, se trata de las típicas recomendaciones inventadas, que pueden parecer lógicas pero que son falsas. Las recomendaciones del Gobierno de Canadá son claramente más avanzadas y científicas que las que todavía circulan en otros muchos países. La única excepción que hacen es limitar productos a los que los padres sean alérgicos, ya que sí parece haber un componente genético en las alergias.

En resumen, la alimentación que debe seguir un bebé durante sus dos primeros años de vida es la misma que la de un adulto, con dos particularidades:

  1. La diferencia obviamente de que la leche (idealmente materna) va a formar una parte importante, aunque cada vez menor, de su alimentación.
  2. Tendrás que «procesar» un poco su comida, machacando los alimentos, hirviendo un poco más los vegetales etc, para que sean más fáciles de digerir. A medida que desarrollan dentadura debes ir adaptando la textura de las comidas (cada vez más sólidas). Seguramente lo que hacían nuestros antepasados era masticar previamente la comida y dársela después a los bebés, es otra opción :-). Se especula que el hecho de ofrecerles comidas tan blandas es uno de los motivos por el que se desarrollan mandíbulas pequeñas, con dientes apiñados, sin espacio para las muelas del juicio etc (estudio).

Regla 4 – Tu bebé necesita grasa

Existe mucho miedo a las grasas en la alimentación de los bebes. Esta creencia es infundada, además, alimentos altos en grasa natural como el aguacate y el huevo (cocido) son excelentes opciones como primeros alimentos sólidos.

Algunos pediatras recomiendan pasar de la leche materna a leche de vaca desnatada a los 2 años. Esto no tiene sentido. La leche materna contiene más del 50% de grasa saturada, por algo será. Aunque si no estamos atentos, dentro de poco nos venderán leche materna desnatada!!.

Otro elemento abundante en la leche materna es el colesterol (100-200 miligramos por litro aproximadamente), lo cual claramente es otro motivo para cuestionar la falsa creencia de que el colesterol es malo. Uno pensaría que los fabricantes de leche de fórmula intentarían «copiar» los ingredientes de la leche materna; pues no, sólo incorporan entre 10 y 30 miligramos por litro de colesterol, como diez veces menos que lo que aporta la leche materna. Obviamente el motivo es el equivocado pánico hacia este necesario elemento, fruto de décadas de mala ciencia. El colesterol es fundamental para el sistema inmunológico y para el desarrollo neurológico del bebé. Muchos expertos asocian el menor coeficiente intelectual (demostrado en varios estudios) de niños que han sido alimentados principalmente con leche de fórmula, a la deficiencia de colesterol durante años.

Y una vez superada la lactancia (2-3 años) un desayuno de huevo con aguacate (alternando con carne, pescado…) es más recomendable que uno con tostadas, leche y cereales.

Regla 5 – Evita productos procesados

Parece obvio que no son recomendables, pero en las últimas décadas la alimentación de los bebés procede cada vez más de frasquitos con caras felices, y con ingredientes más que sospechosos. Curiosamente, el componente principal de estos productos es agua, que estás pagando a precio de oro. Un par de ejemplos:

  • Ingredientes de «Gerber: Verduras con jamón«:  Agua, jamón (pernil de cerdo sin curar), zanahorias, chícharos (guisantes), papa deshidratada, mezcla de aceites vegetales (girasol, coco y soya), harina de trigo, harina de arroz, pasta de tomate, almidón modificado de maíz, sal yodada, sabor ahumado, extracto de cebolla, extracto de ajo, hierro, zinc y ácido fólico.  Recuerda que los ingredientes se listan de mayor a menor contenido. Es decir, estás comprando principalmente agua. Tampoco sé qué aporta la harina de trigo y de arroz, la «pasta» de tomate, los saborizantes, extractos…
  • Ingredientes de «Gerber: Postre Delicia de Frutas«: Agua, puré de manzana y puré de papaya preparados de concentrado, azúcar, puré de plátano, jugo de naranja preparados de concentrado, almidón modificado de maíz, harina de arroz, saborizante de canela, ácido cítrico, vitamina C, hierro y ácido fólico. De nuevo agua como ingrediente principal, con su correspondiente almidón modificado de maíz para darle algo de consistencia. Todas las «deliciosas» frutas son en realidad puré procedente de concentrado, y no podía faltar el azúcar, en más cantidad que el plátano!. ¿Qué bebé no necesita azúcar? ¿y desde cuándo el arroz es una fruta?.

Ahora en serio, ¿no crees que puedes preparar algo mejor tú en casa con comida de verdad?, ¿y por mucho menos dinero?.

Obviamente debes evitar estos productos siempre que puedas. Mejorarás la salud del bebé y te ahorrarás mucho dinero.

Regla 5 – Orgánico siempre que puedas

Como expliqué en un artículo anterior, no siempre está justificado (económicamente) comprar productos orgánicos, pero cuando se trata de tu bebé, merece la pena gastar un poco más (en vez de tirar el dinero en polvos, purés y otros inventos).

Cuanto más pequeños, más vulnerables son a los pesticidas (en vegetales y frutas), hormonas y antibióticos (en carnes y pescados) presentes en los alimentos producidos de manera industrial.

Regla 6 – Recuerda que son niños

Por último, y siendo yo el primero en desaconsejar «el azúcar» refinado para todos, no olvidemos que son niños, y que un dulce de vez en cuando tampoco va a arruinar su vida. No pasa nada porque coma «porquerías» en el cumpleaños de un amigo o en algún evento especial.

Lo importante, lo que realmente va a marcar su salud futura, es lo que vea en casa respecto a la forma de alimentarse y lo que se entiende por comida. Si no te esfuerzas por prepararle comida real, si lo que ve es que abres un frasco, lo calientas y se lo das, eso es lo que le estás enseñando. Que la comida viene en paquetes con dibujos y se prepara en el microondas.

¡Da ejemplo!

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