Simplifica, pero empieza

Cuando empecé a entrenar no tenía ni idea de lo que hacía: no sabía cómo alimentarme, qué ejercicios hacer, cuantas repeticiones de cada ejercicios, cuánto cardio…

Después de años de estudio, de cientos de libros leídos, de innumerables experimentos (con aciertos y fracasos) me siento bastante cómodo compartiendo con todos vosotros lo que sé, aportando mi granito de arena para aclarar las miles de teorías contradictorias que existen sobre nutrición, fitness y cómo funciona el cuerpo humano en general.

Sin embargo, después de un intercambio de correos con un seguidor del blog (tú sabes quién eres, ¡y gracias!) me di cuenta de que a veces demasiada información puede generar parálisis por análisis, especialmente en aquellas personas que están intentando tomar la decisión de mejorar su vida a través del fitness. Enfrentados a tantas opciones, mucha gente no toma ninguna acción ya que se pierden entre tantas alternativas (la mayoría de las veces irrelevantes).

Mi conversación con este seguidor fue algo como:

  • Él: He leído tu artículo sobre tipos de crecimiento muscular, y no sé si debería apuntar a una hipertrofia sarcomérica o sarcoplásmica, qué me recomiendas?
  • Yo: Bueno, en realidad depende de tu nivel actual y de los objetivos que persigas. ¿Cuánto llevas entrenando y qué tipo de entrenamiento haces?
  • Él: ehhh, nunca he entrenado, recién me he comprado unas pesas para ejercitarme.
  • Yo: hmmm, no te preocupes entonces del tipo de hipertrofia, simplemente empieza a hacer algo.

El punto es que si bien debes esforzarte por aprender todo lo posible sobre cómo funciona tu cuerpo y cómo sacarle el mejor partido,  no debes dejar que tu falta de conocimiento inicial te detenga. La mayor parte de la gente está en un nivel tan básico de fitness que lo que realmente necesita hacer es empezar, y para eso debe centrarse en lo básico, simplificar y eliminar distracciones.

El objetivo de este post es daros la información básica a aquellos que estáis tomando la decisión de mejorar vuestro cuerpo.

Simplifica tu dieta

Come comida real, sin preocuparte mucho de calorías ni macronutrientes.

Reduce el azúcar en tu dieta (incluyendo bebidas gaseosas / coca-colas) y los ultraprocesados.

Las verduras y frutas deberían ser la base de tu alimentación (la pirámide alimenticia oficial es errónea).

No hace falta que cuentes calorías, pero sí debes tener nociones básicas sobre las calorías que gastas y las que te provee tu alimentación (aprende cómo).

Si quieres más detalle revisa la Guía de Alimentación Revolucionaria.

Simplifica tu entrenamiento muscular

¿No sabes qué ejercicios hacer? Empieza por ejercicios corporales, aquí están los mejores.

¿Cuántas tandas y cuántas repeticiones? Empieza con 4 tandas de 10-12 por cada ejercicio.

Simplifica tu cardio

No soy un gran amigo de largas sesiones de cardio (lee por qué), pero correr 20-30 minutos 2 veces a la semana te hará bien.

Simplifica tu descanso

Duerme 7-8 horas al día.

Resumen

¿Así de fácil? Sí, y está claro que con esta información no lograrás un cuerpo de modelo, pero habrás dado el primer paso para estar en forma.

Cuanto más aprendo mas me doy cuenta de todo lo que me queda por aprender, pero lo más importante es empezar, y para eso debes simplificar. Al fin y al cabo ¿quién crees que está más en forma? ¿alguien que lee cientos de libros sobre nutrición y ejercicio, o alguien que simplemente come bien y entrena 30 minutos al día?

Es importante que aprendas a hacer las cosas bien, pero lo realmente importante es que empieces, ahora.

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Uno de los motivos por el que no cambiamos nuestros hábitos es porque nos ponemos el listón muy alto. Queremos pasar de nuestra situación actual a la deseada de la noche a la mañana, y el resultado suele ser frustración y abandono. En estos casos, bajar el listón facilitará la acción. En vez de comprometerte a entrenar una hora, piensa en hacer solo cinco minutos de ejercicio. En vez de cambiar toda tu dieta, piensa solo en mejorar el desayuno.  Además, una vez que empieces te darás cuenta de que no era tan malo como parecía. Muchas veces, en vez de entrenar durante cinco minutos lo harás por diez o quince. O una vez que mejores tu desayuno y notes el cambio, el cuerpo te pedirá comer mejor el resto del día. Es la primera ley de Newton aplicada al comportamiento humano: los objetos en reposo tienden a permanecer en reposo, pero si creas un poco de inercia inicial el movimiento se mantendrá con más facilidad. Además, el movimiento aumenta la motivación, y al iniciar una actividad sentimos cierta necesidad de completarla. Piensa a lo grande pero empieza pequeño.

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