Qué es el Estoicismo: Principios, Origen, Herramientas, Referentes, Libros…

Juicio objetivo, ahora, en este momento. Acción racional, ahora, en este momento. Aceptación incondicional de todos los eventos externos, ahora, en este momento. Esto es todo lo que necesitas” – Marco Aurelio

Con motivo de mi libro Invicto, recibo muchas consultas sobre el estoicismo, y en este artículo respondo de manera resumida a algunas de las principales:

  1. ¿Qué es el estoicismo?
  2. Origen del estoicismo
  3. Principales ideas estoicas
  4. ¿Cómo es un estoico?
  5. Herramientas estoicas
  6. Los estoicos más famosos
  7. La ciudadela interior
  8. Libros sobre estoicismo

Significado del estoicismo

El estoicismo es una filosofía que pretende dar dirección a nuestras vidas. Aporta además herramientas concretas para potenciar la felicidad y vencer la adversidad.


Podríamos también definir el estoicismo como una especie de sistema operativo mental, que dada una situación actual te ayuda a determina cómo actuar para alcanzar tus objetivos y a mantener la calma en medio del caos.

Origen del estoicismo

Zenón de Citio fundó el estoicismo en el año 300 a.C. Era un comerciante chipriota, y su barco naufragó en uno de sus viajes, cerca de las costas griegas. Perdió su valiosa mercancía y casi su propia vida, pero logró llegar a Atenas donde se interesó por la filosofía.

Estudió con muchos maestros y se empapó de distintas corrientes filosóficas, tomando lo mejor de cada una de ellas y añadiendo sus propias ideas.

Zenón empezó a difundir sus pensamientos en una galería cubierta del mercado de Atenas, y dado que estas construcciones se denominaban Stoa, su filosofía se empezó a conocer como estoicismo.

Su enfoque práctico atrajo a muchos seguidores de todas las clases sociales. Varios gobernantes encontraron utilidad en sus ideas y hablaban de ellas en público, lo que convirtió al estoicismo en una filosofía muy popular.

Parte de su atractivo radica en su practicidad. No dedica mucho tiempo a debates intelectuales sino que intenta ayudarnos a lidiar mejor con los problemas diarios: enfermedades, toma de decisiones, críticas, enfados, adversidades, tentaciones

El estoicismo ofrece respuestas a todo tipo de problemas, de ahí su aceptación en todos los estratos sociales. Por ejemplo, Epicteto era un esclavo y Marco Aurelio un emperador. Los principios estoicos fueron probados tanto en prisiones como en palacios.

Principales ideas de la filosofía estoica

El estoicismo aporta multitud de ideas valiosas que describo en mi libro Invicto, pero la siguiente imagen resume algunas de las principales y sus consecuencias.

Profundicemos en algunas de las características del estoicismo.

1) Eudaimonia, Virtud y Ataraxia

La filosofía es el amor de la sabiduría, es el arte de vivir una buena vida” – Epicteto

Para los estoicos, el objetivo final de la vida era alcanzar la eudaimonia, traducida generalmente como felicidad. Sin embargo, esta traducción no representa fielmente el sentido filosófico que le atribuían los estoicos, y algunos prefieren darle un significado más ligado a la autorrealización o al florecimiento personal.

Con esta perspectiva, la eudaimonia consistiría en desarrollar tu potencial, cerrando la brecha entre lo que eres y lo que podrías llegar a ser.

A su vez, la eudaimonia se apoya en dos grandes ideas: la virtud y la tranquilidad.

Virtud (o Areté)

La virtud es con diferencia la principal preocupación de los estoicos. Consideraban que actuar con virtud era condición necesaria y suficiente para lograr la ansiada eudaimonia o felicidad.

Para referirse a la virtud usaban en realidad el término Areté, traducible también como excelencia, o como conjunto de acciones que te permitirán alcanzar tu potencial.

Destacaban cuatro virtudes principales: sabiduría, justicia, coraje y templanza. Por templanza entendían una combinación de moderación y autocontrol, y algunos autores se refieren a esta cuarta virtud como disciplina.

Los estoicos reconocían que obrar con virtud no es fácil, y comparaban su desarrollo con el entrenamiento deportivo o militar, convirtiéndose en una práctica diaria que debemos perfeccionar.

Puede sonar arcaico hablar de virtud en el siglo XXI, pero es tan relevante como antes. Si te esfuerzas por adquirir conocimiento (sabiduría), tratas bien a los demás (con justicia), actúas a pesar del miedo (coraje) y superas los obstáculos y tentaciones (disciplina), seguramente te irá bien en la vida.

Tranquilidad (o significado de Ataraxia)

Cuanto más cerca esté un hombre de una mente calmada, más cerca estará de su fuerza” – Marco Aurelio

Aunque los estoicos daban mucha más relevancia a la virtud que a la tranquilidad, hacían mucho énfasis en mantener la serenidad mental, o Ataraxia, y de hecho veían entre ambos elementos una relación clara.

Por un lado, actuar con virtud nos da serenidad. Como decía Séneca: “No hay tranquilidad sin buena conciencia”.

Por otro lado, una mente ansiosa o dominada por emociones negativas tendrá dificultad para actuar de manera razonada, y por tanto la tranquilidad evita que obremos mal.

Según los estoicos, una de las causas principales de la agitación mental es la percepción distorsionada que tenemos de la realidad. Reaccionamos emocionalmente a situaciones mundanas, como discusiones con la pareja o el tráfico de las mañanas.

Por este motivo el estoicismo hace mucho hincapié en observar la realidad de manera objetiva y neutral.

2) Separar la percepción de la realidad

No son las cosas las que nos perturban, sino nuestra opinión sobre ellas” – Epicteto

Tendemos a confundir nuestros pensamientos con hechos, asumiendo que nuestras primeras impresiones reflejan de manera fiel la realidad. Evidentemente esto es falso, y dos personas pueden interpretar de manera muy distinta el mismo acontecimiento.

Los estoicos entendían que no reaccionamos directamente a los eventos, sino a la interpretación que hacemos de ellos. Por eso advertían de la necesidad de cuestionar nuestras primeras impresiones y evitar formarnos opiniones con demasiada rapidez.

Por ejemplo, si se te rompe un vaso, piensa simplemente “Se rompió un vaso”, en vez de “¡Otra vez rompí un vaso! ¡Qué torpe soy! ¡Nunca hago nada bien!”. Lo primero es un hecho objetivo, lo segundo es un juicio de valor, probablemente falso y con certeza inútil.

Los estoicos llamaban a las primeras impresiones que recibíamos phantasias, que a veces eran un buen reflejo de la realidad pero con frecuencia no. Por eso, antes de aceptarlas debemos cuestionarlas, tratándolas como hipótesis y no como hechos.

Al examinar esa primera percepción la podemos cambiar, adoptando así una perspectiva más productiva de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Y con una perspectiva más clara, nuestra respuesta será más acertada.

Las impresiones no examinadas son el origen de muchas emociones exageradas, de ahí la importancia de adoptar esta práctica.

El objetivo es pasar de una reacción emocional a una respuesta racional, introduciéndonos entre el estímulo y la respuesta.

Como siempre, esto es más fácil de entender que de aplicar. Para mejorar debes practicar, prestando atención a tus pensamientos y emociones.

En este sentido, los estoicos recomendaban aplicar el concepto de prosoche.

3) Atención o Prosoche

Te conviertes en eso a lo que le prestas atención” – Epicteto

El simple hecho de observar nuestros pensamientos y comportamientos nos hará más conscientes de lo que ocurre en nuestra mente. Este es precisamente el propósito de un proceso que los estoicos denominaban prosoche, con tres beneficios claros:

  1. Tomar el control de nuestra atención nos permite mejorar nuestros pensamientos y acciones, dirigiéndolos hacia nuestros verdaderos objetivos.
  2. Centrarse en el presente evita gran parte del sufrimiento emocional causado por recuerdos del pasado o miedos del futuro.
  3. Concentrarse en el momento actual ayuda a tolerar la adversidad.

La atención es la lámpara de la mente, y nos permite observar pensamientos de los que antes no éramos conscientes. Al prestar atención notaremos por ejemplo cómo surgen emociones que podrían alterar nuestro estado mental si no las atajamos a tiempo.

Las terapias cognitivo-conductuales son las herederas directas del estoicismo, y muchas de sus estrategias se basan precisamente en ser consciente de las emociones y pensamientos automáticos que surgen, para así poder tratarlos.

Al etiquetar por ejemplo una emoción la hacemos más tangible y manejable. Al reflexionar sobre ella y darle otra perspectiva reducimos su efecto perjudicial sobre nuestro estado de ánimo.

4) Dicotomía de control (o centrarse en lo que depende de nosotros)

 “El hombre sabio se preocupa por la intención de sus acciones, no por sus resultados. Nuestra acción inicial está bajo nuestro control, pero la Fortuna determina su final ” – Séneca

Hacer depender nuestro bienestar de cosas fuera de nuestro control es una de las principales causas de insatisfacción.

Por este motivo, los estoicos recomendaban centrar nuestro esfuerzo y nuestra atención en lo que depende de nosotros: nuestras percepciones y nuestras acciones.

Todo lo demás está fuera de nuestro control. Los estoicos mencionaban explícitamente aspectos como nuestro cuerpo, nuestra propiedad y nuestra reputación.  No deberíamos por tanto depender de ninguno de estos elementos para nuestra felicidad.

¿Quiere decir esto que no tenemos control sobre nuestro cuerpo o nuestra salud? Sí y no. Tenemos control sobre ciertos aspectos, y decidimos por ejemplo lo que comemos y cuánto nos movemos, pero nunca estaremos completamente a salvo de posibles enfermedades o accidentes.

Por este motivo, el estoicismo propone centrarse en nuestras acciones y despegarse del resultado. Debemos hacer el mejor esfuerzo que podamos entendiendo que el efecto final de esas acciones depende, en muchos casos, de factores fuera de nuestro control.

Algunos ejemplos prácticos:

  • No pienses si perderás más o menos peso, preocúpate de tu siguiente comida y tu siguiente entrenamiento.
  • No pierdas tiempo preocupándote por si te ascenderán o no, concéntrate en hacer el mejor trabajo posible ahora mismo.

En resumen, centra tus pensamientos y esfuerzos en lo que puedes controlar, ignorando todo lo demás. De esta manera maximizarás la probabilidad de alcanzar el resultado deseado, además de evitar sufrimiento innecesario.

5) Amor Fati (o amar el destino)

No esperes que los eventos sucedan como deseas. Desea que ocurran como son, y tu vida transcurrirá sin problemas” – Epicteto

Aunque el término amor fati se acuñó mucho después de los primeros estoicos, refleja perfectamente su enseñanza de no limitarse a aceptar el destino, sino llegar a apreciarlo. No podemos cambiar lo ocurrido, pero podemos cambiar cómo lo percibimos. Podemos pensar por ejemplo que algo bueno saldrá de ello.

Por este motivo, algunos describen el estoicismo como el arte de convertir obstáculos en oportunidades.

El propio Zenón, fundador del estoicismo, es un buen ejemplo. Como vimos antes, perdió su fortuna y casi su vida tras el naufragio de su barco, pero gracias a este desastre fundó una escuela de filosofía que ha transformado millones de vidas.

Como él mismo decía: «Tuve un viaje muy próspero gracias a sufrir un naufragio«.

Para explicar la relación que recomendaban tener con nuestro destino, los estoicos usaban la analogía de un perro atado a una carreta. La carreta estaba guiada por animales mucho más fuertes que él, por lo que el perro tenía dos únicas opciones:

1) Caminar junto al carro y aprovechar la longitud de su correa para ir explorando todo aquello a su paso.

2) Resistirse al avance del carro clavando sus patas en el suelo.

En ambos casos el perro llegará al mismo destino, pero la experiencia del viaje será muy distinta. Si elige la primera opción pasará un tiempo agradable y tranquilo, disfrutando incluso del camino. En el segundo caso sufrirá dolor y frustración. En nuestra mano está la decisión.

Como decía Séneca: “El destino guía a quien lo acepta, y arrastra a quien lo rechaza”.

En resumen, cada día tenemos una elección: disfrutar este momento y aprovechar lo bueno, o lamentarnos porque no incluye todo lo que queremos.

6) Libertad estoica (o controlar nuestros impulsos)

Piensa así. Eres un adulto, no te dejarás esclavizar más, zarandeado como una marioneta por cualquier impulso, te dejarás de quejar por tu situación presente y no temerás el futuro” – Marco Aurelio

Tendemos a pensar que la libertad viene de hacer lo que nos apetezca en cada momento, pero paradójicamente esta puede ser la peor forma de esclavitud.

Cuando subordinamos la razón a nuestras apetencias nos convertimos en esclavos de estas. Y como decía Séneca, “La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo”.

Para los estoicos, el único esclavo es aquel encadenado por sus pasiones y azotado por sus emociones. Sin control, nuestra mente es la peor prisión. Sin disciplina no hay libertad.

Si por ejemplo alguien necesita tabaco o bollería para disfrutar la vida, es en realidad esclavo de esa necesidad.

Libertad es por tanto la capacidad de actuar guiados por la razón, de no ser sometidos por los deseos que surjan en cada momento.

Perdemos la libertad cuando damos excesivo valor a cosas fuera de nuestro control. Al domar nuestro estado mental alcanzaremos la libertad y mitigaremos el sufrimiento emocional.

El mundo moderno nos esclaviza con una lista infinita de placeres superficiales y distracciones triviales. La capacidad de renunciar estratégicamente al placer y tolerar cierto grado de incomodidad nos da libertad. Si necesitas menos eres más libre.

7) Foco en lo esencial

Cuando un hombre no sabe hacia dónde navega, ningún viento le es favorable” – Séneca

Definir con claridad lo que quieres lograr aumenta las probabilidades de alcanzarlo. Los objetivos centran tu mente y dirigen tus acciones.

Los estoicos hacían mucho énfasis en dedicar nuestro tiempo y atención a las cosas que cumplen dos condiciones: son importantes y están bajo nuestro control.

Nos recomendaban reflexionar cada día sobre nuestras acciones, evaluando si estamos dedicando suficiente tiempo y atención a esta intersección.

¿Cómo es ser un estoico?

Si encuentras un hombre que enfrenta los peligros con coraje, que no se ve afectado por sus deseos, feliz en la adversidad, calmado en medio de la tormenta, ¿No es cierto que sentirás veneración por él?” – Séneca

A partir de todo lo anterior, podríamos decir que un estoico tiene una visión objetiva de sí mismo y del mundo que le rodea. Piensa con claridad y actúa de manera racional. Sabe qué está bajo su control y qué no, y se centra en lo que puede cambiar.

Siente impulsos igual que los demás, pero es capaz de domarlos para evitar dejarse arrastrar. Presta atención al detalle, pero no se distrae con cosas insignificantes. Aprende del pasado y considera el efecto de sus acciones en el futuro, pero no se apega a sentimientos negativos producidos por experiencias previas ni siente ansiedad por lo que está por llegar.

Considera indiferentes las cosas externas, pero entiende que algunas son preferidas y se esfuerza por lograrlas. Trabaja duro en persecución de estos objetivos, pero entiende que el resultado no está siempre en sus manos.

No actúa movido por el dinero o la fama, pero su claridad y disciplina elevan la probabilidad de que termine amasando ambas. Si le llegan no las rechaza, pero tampoco se aferra a ellas.

Su estado mental permanece igual si el destino le quita lo que un día le dio. Disfruta con moderación los placeres de la vida, pero no se deja esclavizar por ellos.

Se involucra en la vida social, pero mantiene cierta distancia de los acontecimientos sin relevancia. Valora la compañía de los demás, pero es también feliz en la soledad.

No busca la adversidad, pero la enfrenta con tranquilidad. Sabe que la mente, como el cuerpo, necesita desafíos para fortalecerse. Ve cada obstáculo como una oportunidad para aprender y mejorar.

Los estoicos no existen

Es necesario tener un ideal que guía nuestros pensamientos y acciones, al igual que los marineros se guían por las constelaciones” – Séneca

Si te parece que todo lo anterior suena a ficción, estás en lo cierto. El verdadero estoico no es real, es simplemente un ideal, un estándar contra el que medirse.

Los estoicos se referían a este ideal como sophos o persona sabia, y los que perseguían este ideal eran precisamente los llamados filósofos, traducible como amantes de la sabiduría.

En momentos difíciles, los estoicos contemplaban esta imagen idealizada y se preguntaban qué haría una persona sabia.

Nunca llegaremos por tanto a ser verdaderos estoicos, pero al intentarlo nos convertiremos en versiones mejores de nosotros.

Además, la imposibilidad de alcanzar este ideal nos ayuda a no autocastigarnos demasiado al fallar. Simplemente debemos reflexionar sobre nuestros errores y definir acciones de mejora.

No buscamos perfección, sino progreso.

Herramientas y lecciones del estoicismo

Los doctores mantienen sus bisturís y otros instrumentos a mano para las emergencias. Mantén tu filosofía a mano también” – Marco Aurelio

El estoicismo es una filosofía en sí misma, pero también la podríamos ver como una caja de herramientas mentales, tanto preventivas como correctivas.

Cuantas más herramientas tengas, y mejor las domines, mayor será tu control mental.

No en vano las prácticas estoicas son las antecesoras de muchas terapias cognitivo-conductuales actuales.

Algunos ejemplos:

  1. Distanciamiento cognitivo y la vista desde arriba.
  2. Incomodidad voluntaria.
  3. Gratitud.

En mi libro Invicto detallo otras muchas herramientas que mejorarán tu vida.

Principales filósofos estoicos

Además de Zenón, el fundador, los estoicos más conocidos son Séneca, Epicteto y el emperador Marco Aurelio.

Hay otras muchas figuras relevantes pero menos conocidas. Sus ideas solo han llegado hasta nosotros a través de pequeños fragmentos o  de las referencias de otros. Breve resumen de cada uno:

  1. Zenón de Citio, fundador de la filosofía estoica.
  2. Cleantes, boxeador que se inició tarde en la filosofía (a los 50 años), pero mostró tanta virtud que Zenón lo nombró su sucesor.
  3. Crisipo de Solos, corredor de larga distancia que fue aprendiz de Cleantes, siendo el tercer gran líder de la escuela estoica.
  4. Panecio de Rodas, uno de los principales responsables de la expansión del estoicismo desde Grecia hasta Roma.
  5. Posidonio, discípulo de Panecio y uno de los principales polímatas de su época. Destacó en multitud de campos y uno de ellos fue la filosofía, modificando incluso ciertos principios del estoicismo clásico.
  6. Séneca, quizá el estoico más famoso, además de uno de los más ricos y poderosos.
  7. Musonio Rufo, uno de los estoicos más respetados de su época, considerados por algunos el «Sócrates romano».
  8. Epicteo, inicialmente un esclavo que estudió con Musonio Rufo. Gracias a su tesón llegó a liderar su propia escuela filosófica.
  9. Marco Aurelio, para muchos el mejor emperador de todos los tiempos.

Más allá de la lista «oficial», multitud de figuras históricas podrían considerarse seguidoras del estoicismo, y muchas atribuyen parte de sus grandes logros al poder de esta filosofía.

La Ciudadela Interior

La mente, inalterada por violentas pasiones, es una ciudadela, y un hombre no tiene fortaleza más segura en la que refugiarse” – Marco Aurelio

Marco Aurelio veía su mente como una fortaleza que permanecía en calma a pesar de las batallas al otro lado de las murallas.

Denominaba ciudadela interior a este refugio interno donde no llegan las tempestades externas que nublan nuestra visión objetiva, como el miedo o la ira. Independientemente de lo que ocurra fuera, tu mente puede permanecer en calma.

Si quieres profundizar, te recomiendo escuchar los podcasts que he grabado en relación a este concepto, donde trato varios aspectos especialmente relevantes en el pensamiento estoico:

  • En el primero explico la motivación de este proyecto y cómo los estoicos recomendaban enfrentar el duelo, la pérdida y la tristeza.
  • En el segundo hablo sobre cómo usar el tiempo con sabiduría y reducir el riesgo de llegar al final de la vida con arrepentimientos.
  • En el tercero vemos cómo gestionar nuestra ira, la emoción que los estoicos consideraban más destructiva.
  • En el cuarto profundizamos en recomendaciones estoicas para enfrentar la adversidad.

Libros sobre estoicismo

Invicto es el libro que me hubiera gustado leer cuando me introduje en el estoicismo. Recomiendo continuar con otros libros de autores contemporáneos, como los siguientes:

  1. El obstáculo es el camino, de Ryan Holiday.
  2. El arte de la buena vida, de William Irvine.
  3. Cómo ser un estoico, de Massimo Pigliucci.

Si quieres profundizar más, lee los clásicos:

  1. Consolaciones, Diálogos y Epístolas morales a Lucilio, de Séneca.
  2. Meditaciones, de Marco Aurelio. El libro La Ciudadela Interior, de Pierre Hadot, me ayudó a entender mejor las meditaciones de Marco Aurelio, pero es «denso».
  3. Un manual de vida, de Epicteto. En realidad no fue escrito por él sino por su alumno Arriano, que compiló en este breve manual las principales enseñanzas de su maestro.

¿Qué más te gustaría saber sobre el estoicismo? Déjame un comentario e iré enriqueciendo el artículo 🙂

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