Una Reflexión para el 2019 y Lo Mejor del 2018

El último artículo era una broma, pero refleja una preocupante realidad: muchos ven el entrenamiento como algo superficial, o una forma de impresionar a los demás. No entienden el sentido, más allá de mejorar su físico.

Si perteneces a este grupo, este nuevo año intenta apelar a algo más profundo. Quizá no necesitas más información, sino algo de motivación.

Debes entender que entrenar no construye solo tu cuerpo, también tu mente: te enseña a definir objetivos, a seguir un proceso, a mejorar tu disciplina, a tolerar la incomodidad…

Entrenar te hace más fuerte, tanto física como psicológicamente. Y esta fuerza te dará seguridad y confianza. La fuerza es una de las pocas cosas que no puedes comprar o fingir. La tienes que ganar.

A la barra no le importan tus opiniones ni sentimientos.

Entrenar te enseña a enfrentar todo aquello que suponga esfuerzo o incomodidad (estudio).  Te enseña a superar los problemas y las derrotas.

Entrenar te hace entender que puedes lograr grandes cosas, pero que todo lo importante requiere tiempo y paciencia.

Entrenar aporta algo ausente en la vida de la mayoría: propósito, control, progreso, desafíos físicos.

La actividad física es un microcosmos de la vida, y la lección es clara: si tienes el poder de cambiar tu cuerpo, tienes el poder de cambiar tu vida.

El 1 de enero es una fecha arbitraria, pero nuestro cerebro le asocia un significado especial que no debes desaprovechar. Deja de perseguir atajos o soluciones mágicas. Deja de pensar en lo que opina el resto y aprende a disfrutar el proceso. Ahora es el momento.

¡Feliz Año Nuevo!

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