Ocho Reglas para Mejorar tus Finanzas (y tu Salud)

Pasamos gran parte de nuestra vida trabajando por dinero, pero la mayoría desconoce su funcionamiento. La salud y las finanzas deberían ser asignaturas básicas, pero rara vez nos enseñan a cuidarlas.

Curiosamente, tanto la salud como la riqueza se rigen muchas veces por las mismas reglas. La misma mentalidad y comportamientos que mejoran nuestro cuerpo nos ayudan también a acumular más dinero.

A continuación resumo ocho de esas reglas aplicables a ambos ámbitos, con algunas recomendaciones concretas.

1. Ten un presupuesto (al menos un tiempo)

«No me digas lo que valoras. Muéstrame tu presupuesto y yo te diré lo que valoras» – Joe Biden

El primer paso para mejorar tus finanzas es aprender a ahorrar. Y para ahorrar, es útil saber en qué se va tu dinero. Registrar tus gastos es una técnica poderosa para controlar tus finanzas, porque te da claridad sobre los puntos a mejorar.

Los grandes gastos mensuales son fáciles de identificar (como el alquiler o la hipoteca), pero son menos evidentes los pequeños gastos recurrentes: frapucchinos, cervezas, Spotify, Netflix, Amazon Prime… Sin embargo, al sumar todos esos pequeños gastos, los montos empiezan a importar. Como dice el refrán, pequeños agujeros pueden hundir grandes barcos.

Hacer un presupuesto te obliga a reflexionar sobre los gastos que merecen la pena de verdad, y cuáles es mejor recortar.

De la misma manera, llevar un registro de tus calorías te ayudará a entender cómo responde tu cuerpo y a romper posibles estancamientos.

Tanto registrar calorías como gastos son procesos educativos en sí mismos, que recomiendo realizar durante un tiempo.

¿Necesitas hacerlo siempre? Evidentemente no. Una vez has desarrollado cierta intuición puedes relajar el registro, siempre que al final de mes ahorres suficiente (en el caso de las finanzas) y no aumenten los kilos (en el caso de la salud).

2. Controla los excesos

«La riqueza no consiste en tener grandes posesiones, sino en tener pocas necesidades» – Epicteto

Los pequeños gastos recurrentes son una fuente habitual de problemas, pero también los excesos esporádicos. Gastos impulsivos el fin de semana pueden echar por tierra los esfuerzos de los días anteriores. Tus preferencias de ocio influyen de manera importante en tu futuro patrimonio. Sin control, es fácil gastar cientos de euros cada fin de semana, o miles de euros en vacaciones extravagantes.

En la medida de lo posible, adopta un ocio que requiera menos dinero y más actividad física. Salir a caminar por el monte es mejor para tu salud y tu cartera que ir de tiendas.

Y algo similar ocurre a la hora de intentar quemar grasa. Muchos se extrañan por no perder peso tras controlar las calorías toda la semana, pero no son conscientes del impacto del fin de semana. Sin darse cuenta, comen más y se mueven menos, deshaciendo el déficit calórico de los días previos.

3. Prioriza pagar las deudas

«Cada vez que pides dinero prestado estás robando a tu yo del futuro» – Nathan W. Morris

No debes gastar tu dinero antes de tenerlo. Nada lastrará más tu progreso financiero que las deudas.  Si tienes deudas, la mayor parte de tus ahorros debería estar destinada a deshacerte de ellas.

Si tienes varias deudas, dedica más recursos a las más caras, haciendo los pagos mínimos en el resto. Si debes dinero en tarjetas de crédito (con un interés típico del 20%), págalas primero. Sería el equivalente a invertir con un 20% de retorno garantizado. Y dado que estas inversiones no existen, paga primero tus tarjetas.

Podríamos aplicar en este caso el concepto de «via negativa» popularizado por Nassim Taleb. Antes de añadir cosas buenas, debes dejar espacio para ellas, y la mejor forma de hacerlo es eliminando lo que te daña. Lo malo que eliminamos puede ayudarnos más que lo bueno que incorporamos. Sumamos a nuestra vida restando. Antes de pensar en realizar grandes inversiones, deshazte de la deuda.

Como siempre, hay excepciones. Endeudarse para comprar activos cuyo valor aumenta con el tiempo es una forma de apalancamiento, y puede potenciar tus beneficios financieros. Si puedes endeudarte al 2% e invertir ese dinero al 5% deberías hacerlo, pero solo si sabes lo que haces. El apalancamiento no solo magnifica el potencial beneficio, también el riesgo. Si el activo que compraste con deuda pierde valor el golpe económico será doble.

El equivalente a la deuda en el caso de la salud sería todo aquello que te daña directamente, y aquí también debes aplicar la via negativa. Dejar de fumar te ayudará más que añadir superalimentos. Reducir ultraprocesados te beneficiará más que añadir suplementos caros.

4. Piensa en el largo plazo

«Los mercados están diseñados para transferir dinero de las personas nerviosas a las personas pacientes» – Warren Buffet

La batalla por nuestras finanzas es, una vez más, una lucha entre nuestro jinete y nuestro elefante. El jinete piensa en la jubilación y en la libertad financiera. El elefante piensa en lo bien que se vería con un traje de marca y un BMW.

Tu riqueza futura dependerá, en gran medida, de quién gane esta batalla con más frecuencia.

Como vimos en su momento, para tener éxito debes lograr lo siguiente:

  1. Dar claridad al jinete. Definiendo tus objetivos de largo plazo y trazando un plan para alcanzarlos.
  2. Calmar al elefante. Permitiéndote caprichos de vez en cuando que reduzcan su resistencia (ver regla 8).
  3. Moldear el camino. Diseñando un entorno que facilite los comportamientos deseados. En el caso de tus finanzas podrías por ejemplo automatizar tus inversiones, evitando que tu elefante tome malas decisiones.

Y la misma lucha ocurre en relación a tu salud. Tu jinete quiere salud a largo plazo y lucir buen cuerpo en el verano. Sabe que eso implica seguir la dieta y entrenar con frecuencia. Por el contrario, el elefante solo piensa en el momento inmediato. Quiere comerse el donut y tumbarse en el sofá a revisar Instagram.

Para fortalecer al jinete recomiendo practicar el arte de la incomodidad voluntaria, o lo que ahora se denomina ayuno de dopamina. Aprender a entrenar cuando no te apetece, o a ahorrar cuando preferirías gastar, son habilidades que te ayudarán toda la vida. Practícalas con frecuencia.

Las decisiones difíciles a corto plazo producen vidas fáciles a largo plazo.

5. Diversifica

«No se trata de si tienes razón o de si estás equivocado. Lo importante es cuánto dinero ganas cuando tienes razón y cuánto pierdes cuando estás equivocado» – George Soros

El futuro es incierto, y concentrar toda tu riqueza en un único activo es peligroso. Debes invertir en bolsa, pero también en bonos o incluso comprar algo de ladrillo, sin olvidar tener siempre un mínimo colchón en efectivo.

Diversifica también dentro de cada activo. Compra acciones de multitud de compañías en diversas zonas geográficas. Ten bonos gubernamentales pero también corporativos. Es la mejor forma de buscar una buena rentabilidad a largo plazo con mínimo riesgo de terminar quebrando.

Y lo mismo en el caso de nuestra salud. Nuestros ancestros sobrevivieron gracias a sus capacidades diversas. Tenían resistencia aeróbica pero también fuerza y explosividad. Cuerpos muy especializados no habrían sobrevivido suficiente para transmitir sus genes. Como esquema general, propongo una pirámide como la siguiente.

En la base estarían las actividades de baja intensidad, como pasear o realizar ejercicios de movilidad. Se trata simplemente de moverse más. Las sociedades cazadoras-recolectoras caminan entre 10 y 15 kilómetros cada día en busca de comida (detalle).

En el siguiente nivel estarían actividades de mayor intensidad, como correr y, sobre todo, entrenar con el propio cuerpo. Por último, intenta incorporar actividades de máxima intensidad con cierta frecuencia, como sesiones HIIT, sprints o levantamientos pesados.

Y cuando hablamos de salud, diversificar va mucho más allá. Se refiere también a llevar una dieta variada, cuidar el descanso, las conexiones sociales y la mente.

6. Invierte en lo probado (y sencillo)

«Las cuatro palabras más peligrosas en el mundo de la inversión son ‘esta vez es diferente'» – John Templeton

Muchos buscan atajos para multiplicar su dinero. Invierten en empresas que parecen crecer rápido o compran productos de inversión sofisticados, como los derivados. La realidad, sin embargo, es que enriquecerse seleccionando empresas o activos individuales es muy complicado. Muchos lo intentan, casi nadie lo consigue.

Para el común de los mortales es más rentable invertir en fondos indexados. Estos fondos replican simplemente índices (de renta variable o fija), y a largo plazo logran mejores rentabilidades que la inmensa mayoría de expertos financieros. Además, son una forma sencilla de diversificar, facilitando la regla anterior.

Resumiendo, el proceso para acumular riqueza es sencillo:

  1. Ahorra.
  2. Invierte lo que ahorras cada mes en una cartera con fondos indexados a distintos tipos de activos.
  3. Repite durante décadas.

Aplicando esta idea a la salud, muchos se dejan seducir por novedosos suplementos y caros superalimentos para intentar mejorar su cuerpo. La mayoría de las veces terminan perdiendo tiempo y dinero.

Las cosas efectivas suelen ser aburridas. ¿Quieres perder grasa y ganar masa muscular? Ajusta calorías, come suficiente proteína y entrena fuerza, día tras día. Haz una recarga de vez en cuando y dale tiempo al proceso.

En resumen, los buenos resultados (económicos y estéticos) son el resultado de acciones aburridas repetidas cada día. No subestimes el poder de lo sencillo.

7. No confundas riqueza con ostentación

«Me gustaría vivir como un pobre, pero con mucho dinero» – Pablo Picasso

Juzgamos la riqueza de otros por lo que vemos: sus joyas, sus coches, sus viajes… Sin embargo, la verdadera riqueza suele estar oculta. No vemos las cuentas del banco o las declaraciones de patrimonio.

Si ves a alguien conduciendo un coche de 80.000 euros, lo único que sabes con certeza es que esa persona tiene ahora 80.000 euros menos que antes de comprarlo.

Las apariencias son con frecuencia el mayor obstáculo en el camino hacia la verdadera riqueza.

El objetivo no es ostentar, sino tener más libertad. Se trata de alcanzar el llamado «Fuck you money», que te permite no tener que rendir pleitesía a nadie.

De la misma manera, muchos juzgan la salud de los demás por las fotos que publican en Instagram, pero no ven lo que hay detrás. Alcanzar niveles muy bajos de grasa corporal (6-7% en hombres o 12-13% en mujeres) suele venir acompañado de problemas hormonales, pérdida de libido, amenorrea en mujeres, falta de energía…

En este caso, el objetivo es lograr un buen equilibrio entre estética, rendimiento y salud. Al principio estos factores se mueven en la misma dirección. Si empiezas a comer bien y a entrenar mejorarán los tres a la vez. Sin embargo, si buscas máximo rendimiento o máxima estética (siempre subjetiva), tendrás que comprometer la salud.

Mantener físicos imponentes se convierte para muchos en una forma de esclavitud, que termina dañando su salud. La apariencia externa de tu cuerpo es importante, pero importa mucho más lo que tu cuerpo puede hacer.

8. No olvides disfrutar la vida

«Riqueza es la capacidad de experimentar la vida al máximo» – Henry David Thoreau

«Es bueno tener dinero y las cosas que el dinero puede comprar, pero debes asegurar que no te hace perder la cosas que el dinero no puede comprar» – George Lorimer

Resistir la tentación de gastar es fundamental para lograr la ansiada libertad financiera (o «fuck you money»). Sin embargo, eso no implica que debas siempre sacrificar el presente.

Permitirte ciertos caprichos de vez en cuando hará que tu vida sea más agradable y que el proceso sea más sostenible. No buscamos privación, sino reflexión. Antes de gastar dinero, evalúa cuál será su efecto. Asegura que las cosas que compras te aportan satisfacción o mejoran tu vida de alguna manera.

Como regla general, gasta más en experiencias que en cosas. Gastar dinero en experiencias compartidas nos hace más felices que comprar cosas (estudio). Las experiencias generan bonitos recuerdos y fortalecen los lazos sociales.

En personas con bajos ingresos, las cosas materiales aportan casi tanta satisfacción como las experiencias. A partir de cierto umbral básico, gastar dinero en experiencias aporta mucha más satisfacción que comprar cosas. Fuente: https://www.researchgate.net/publication/5634549_To_Do_or_to_Have_That_Is_the_Question

Y lo mismo en el caso de tu salud. Mejorar tu cuerpo requiere disciplina y autocontrol, pero también debes saber cuándo quitar el pie del acelerador. Como vimos en un artículo reciente, las personas que ejercen control flexible sobre su dieta logran mejores resultados a largo plazo que las que intentan mantener un control estricto.

Por último, no olvides invertir en tu salud, sin duda tu mayor activo. Siempre puedes ganar más dinero, pero solo tienes un cuerpo. ¡Cuídalo!

 

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