Mark All, Nutrición

¿Las Dietas Bajas en Carbohidrato acortan la vida?

Vivimos en una sociedad totalmente dependiente de la ciencia y la tecnología, en la cual casi nadie sabe nada sobre ciencia y tecnología” – Carl Sagan

La ciencia de la nutrición es compleja. Parece evidente que la comida influye en la esperanza de vida, pero hay poca evidencia sobre la mejor estrategia.

Un estudio reciente en la revista The Lancet causó gran impacto mediático al encontrar que las dietas bajas en carbohidrato se asociaban con mayor mortalidad (al igual que las altas en este macronutriente).

Algunos titulares sobre el estudio de The Lancet

Estos titulares generan alarma en una sociedad con poca formación sobre ciencia en general y nutrición en particular.

Mi objetivo hoy es profundizar en la realidad de este estudio concreto, pero aportando además una visión global sobre cómo se realizan estas investigaciones y sus importantes limitaciones. Una sociedad mejor formada es una sociedad menos manipulada.

Terminaremos con algunas recomendaciones generales a la hora de seleccionar alimentos y macronutrientes.

1. Basura de entrada, Basura de salida

En informática, se usa el término “Garbage In, Garbace out” para resaltar la importancia de los datos de entrada. Por muy bueno que sea tu modelo estadístico, los resultados serán equivocados si los datos de partida son malos.

Garbage In, Garbage Out: Si alimentas cualquier modelo con datos malos, el resultado será incorrecto, aunque el procesamiento sea perfecto

En el estudio, se utilizó por ejemplo este cuestionario, donde los encuestados debían recordar las cantidades promedio que habían consumido de decenas de alimentos durante el último año. Hay dos problemas importantes con estos formularios:

  1. La gente olvida. La mayoría no recuerda lo que comió el martes pasado, y mucho menos durante el último año. La gran brecha entre los recuerdos y la realidad es una limitación importante de la ciencia nutricional (estudio, revisión).
  2. La gente miente. Intentamos siempre mostrar nuestra mejor cara a los demás, como se aprecia en cualquier red social. Publicamos lo bueno, omitimos lo malo. Y lo mismo hacemos al rellenar estos formularios. La gente tiende a reportar menos calorías de las que realmente ingiere, y a no mencionar alimentos socialmente cuestionados (estudio, estudio, estudio, estudio).

¿Cómo de malos son los datos en este caso? Es imposible saberlo, pero un vistazo rápido a la tabla de calorías diarias nos hace sospechar que algo está terriblemente mal.

Calorías promedio en cada quintil de consumo de carbohidrato

En Estados Unidos, uno de los líderes en obesidad mundial, reportan una media de entre 1.550 y 1.660 calorías al día, por debajo de los países más pobres del mundo (detalle). Poco probable.

Si los datos de entrada no son creíbles, seguramente tampoco lo serán los resultados

A partir de estas limitaciones, muchos expertos recomiendan no financiar estudios basados en este tipo de recolección de datos:

  • Una revisión del Mayo Clinic Proceedings considera este proceso “pseudocientífico e inadmisible en la investigación científica“.
  • Algo similar publicaron en el Journal of Clinical Epidemiology, tachando de ficticios los resultados obtenidos con estos formularios, y considerándolos inválidos en estudios que pretendan establecer políticas basadas en evidencia científica.

Estos problemas aplican a todos los estudios basados en estos cuestionarios, pero en este caso hay una importante limitación adicional. De los 25 años que duró el estudio, solo se registró información en dos ocasiones: al principio y unos pocos años después.

Si eres como la mayoría, tu dieta de hace 15-20 años no es un buen reflejo de lo que comes hoy en día, pero el estudio asume que la alimentación de los participantes no varió durante todo este tiempo. Es decir, no solo los datos iniciales son cuestionables, sino que durante la mayor parte del estudio ni siquiera se registró ningún tipo de información.

2. Correlación no implica Causalidad

Otra limitación importante de los estudios observacionales es la dificultad a la hora de identificar causalidad. Como expliqué al hablar de los supuestos riesgos de no desayunar, que dos variables se muevan a la vez no implica que una cause la otra.

Sin embargo, los medios prefieren ideas sencillas y sensacionalistas, aunque sean equivocadas. Por eso optan por la interpretación de que “Las dietas bajas en carbohidrato elevan la mortalidad” (alternativa A), sin pararse a pensar en explicaciones más probables, pero que no generan tan buenos titulares.

Los medios prefieren interpretaciones sencillas (como la A) respecto a alternativas menos directas pero probablemente más correctas (como la B)

Otra posible explicación sería la B, donde las personas con sobrepeso o diabetes tienen más probabilidad de experimentar con una dieta baja en carbohidrato, además de que el sobrepeso suele ser el resultado de un conjunto de malos hábitos, que explicaría también la mayor mortalidad.

¿Vemos esos malos hábitos en este estudio? Claramente. El grupo con menor consumo de carbohidrato presenta las siguientes características:

  • Menos actividad física.
  • Más tabaco.
  • Más sobrepeso.
  • Más diabetes.
  • Menos consumo de frutas y verduras.
  • Más hombres. Ser hombre no es un mal hábito como tal, pero los hombres tienen mayor riesgo de mortalidad, afectando probablemente el resultado final.

No registraron información sobre el consumo de alcohol, pero con alta probabilidad este grupo también bebía más. Como siempre digo, los malos hábitos suelen ir de la mano.

¿La diferencia en mortalidad se debe entonces a reducir los carbohidratos o a todos estos factores? Seguramente a lo segundo, pero para estar seguros deberíamos evaluar ensayos clínicos, que veremos en el punto 5.

3. Sesgo del usuario saludable (mundo urbano vs. rural)

En el artículo anterior sobre el desayuno hablé también del conocido sesgo del usuario saludable, que convierte las recomendaciones oficiales en profecías autocumplidas. Si se extiende por ejemplo la idea de que la carne es mala, aquellos que se preocupan por su salud reducirán su consumo, mientras que el mensaje será ignorado por los más descuidados.

Al realizar cualquier estudio posterior, se observará correlación entre mayor consumo de carne y peor salud, pero se confundirá de nuevo la dirección de la causalidad.

Para mitigar este sesgo, deberíamos estudiar poblaciones menos influenciadas por los dogmas modernos, y por suerte tenemos buenos ejemplos. Un estudio reciente en más de 135.000 personas, también publicado en The Lancet con el nombre PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology), incluía en su análisis distintas poblaciones rurales no occidentales.

Aunque es igualmente un estudio observacional, con las mismas limitaciones que los demás, obtuvo conclusiones distintas. Mostraba menor mortalidad al elevar el consumo de grasa, y tanto la proteína animal como la grasa se asociaban con un efecto protector.

A mayor ingesta de grasa menor mortalidad. A mayor ingesta de carbohidrato mayor mortalidad. Adaptado del estudio PURE

Los expertos proponen distintas teorías para explicar este fenómeno, pero una de ellas es que precisamente estas poblaciones están menos influenciadas por las recomendaciones actuales, evitando el sesgo del usuario saludable (detalle).

De hecho, a partir del estudio PURE y cuatro adicionales (detalle), se publicó recientemente el Healthy Diet Score, que atribuía valores positivos o negativos a distintos alimentos según su probable impacto en la salud. Hace unas semanas se presentó esta revisión en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología (detalle, detalle):

“Las personas que consumen una dieta con énfasis en fruta, verdura, frutos secos, legumbres, pescado, lácteos y carne presentan las tasas más bajas de enfermedad coronaria y mortalidad. Respecto a la carne, encontramos que la no procesada se asocia con beneficios.” – Dr Andrew Mente

En resumen, la nueva evidencia propone algo muy similar a mi pirámide de comida real.

4. Alimentos vs. Macronutrientes

No comemos macronutrientes, sino alimentos. Conocemos poblaciones cazadoras-recolectoras con ingestas muy distintas de carbohidrato y grasa, pero ninguna presenta obesidad ni las típicas enfermedades de la modernidad (estudio, estudio, estudio, estudio, estudio).

Consumo de carbohidrato en sociedades ancestrales según latitud y estación. Fuente: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0271531711000911#s0015

Si los humanos necesitásemos consumir macronutrientes en porcentajes muy concretos nos hubiéramos extinguido hace tiempo.

Es válido estudiar el impacto de variar los macronutrientes, pero sin perder de vista los alimentos. Cualquier estudio que meta al brócoli en la misma categoría que el pan blanco (ambos son carbohidratos) está destinado al fracaso. El porcentaje de macronutrientes de una dieta no dice nada sobre su calidad.

Las guerras de macronutrientes nos distraen del enemigo real: la comida industrial. En Estados Unidos un 60% de la comida es ultraprocesada (estudio), y vamos por el mismo camino en España, superando ya el 30% (estudio).

Si te centras en los alimentos adecuados, los macronutrientes son secundarios. Un ensayo clínico reciente concluyó que al reducir los alimentos procesados las personas perdían peso, independientemente de los macronutrientes.

Nuestra comida ancestral ha superado los rigurosos tests de calidad de la selección natural, y ante la enorme incertidumbre de la ciencia nutricional, es la mejor opción para aumentar la longevidad.

5. ¿Qué dicen los ensayos clínicos?

Como vimos, los estudios observacionales tienen importantes limitaciones. Pueden usarse para plantear hipótesis iniciales, pero no para establecer recomendaciones finales.

Pirámide de calidad de la evidencia. El estudio analizado es de cohortes (Cohort Studies), representando una calidad de evidencia baja

Por suerte, tenemos una gran cantidad de metaanálisis de ensayos clínicos (estudios experimentales) que demuestran la efectividad de las dietas bajas en carbohidrato a la hora de perder grasa y mejorar la salud metabólica (metaanálisis, metaanálisis, metaanálisisestudio), tratar la diabetes (revisión, metaanálisis) o mejorar la salud coronaria (revisión).

Aunque estos metaanálisis de ensayos clínicos representan la evidencia de mejor calidad, tienen su propia debilidad: corta duración. Mientras que los estudios observacionales pueden extenderse varias décadas, la mayoría de ensayos clínicos duran menos de un año.

Pero si los principales indicadores de salud mejoran al adoptar una alimentación de este estilo, es difícil creer que el resultado a largo plazo será negativo.

Necesitamos una Reforma Radical

Los vaivenes de la ciencia de la nutrición causan gran confusión entre la población. Cada vez más investigadores alzan sus voces reclamando una nueva dirección.

Irónicamente, en la misma edición de The Lancet donde se publicó el estudio anterior, se incluía otro artículo que alertaba de los pobres cimientos sobre los que se asienta la ciencia de la nutrición, resumiendo errores similares del pasado (como las investigaciones iniciales que demonizaban las grasas). Sobre este estudio en concreto advierte de lo siguiente:

Los resultados deben interpretarse con cautela, dado que el pensamiento grupal puede sesgar la información publicada a partir de estudios observacionales, usando métodos estadísticos para producir los resultados que encajan con las creencias actuales.

¿Cuántos grandes medios se hicieron eco de este artículo? Exactamente ninguno.

Según, John Ioannidis, la ciencia de la nutrición necesita una reforma radical

John Ioannidis, profesor de medicina en Stanford, escribió recientemente en la prestigiosa revista JAMA sobre la necesidad de reformar la investigación sobre nutrición:

Algunos científicos de la nutrición y gran parte del público consideran con frecuencia que las asociaciones epidemiológicas representan efectos causales que pueden dar indicaciones sobre las recomendaciones de salud. Sin embargo, la epidemiología actual es difícil de reconciliar con buenos principios científicos. Este campo necesita una reforma radical“.

Mientras llega esta reforma radical, la mejor opción es seguir un modelo ancestral.

Resumen y recomendaciones finales

El onus probandi se refiere en el ámbito jurídico al responsable de aportar la carga de la prueba: lo normal se entiende probado, lo extraño debe probarse. Y cuanto más extraña sea una propuesta, más sólida debe ser su evidencia.

En relación a nuestra alimentación, lo normal es que estemos bien adaptados a los alimentos de siempre, independientemente de sus macronutrientes. Lo extraño sería que estos alimentos produjeran daño o que necesitáramos porcentajes muy específicos de alguno para mantenernos sanos.

Mientras priorices comida real, tu salud no se resentirá por variar los porcentajes de macronutrientes, aunque podemos hacer las recomendaciones siguientes:

Y por último, recuerda que la alimentación es solo parte de la ecuación. Para vivir más y mejor no debes olvidar hacer actividad física, respetar tus ritmos circadianos y reconectar con tu grupo social.

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46 Comments

  • Reply Reyes septiembre 19, 2018 at 2:14 pm

    Excelente Marcos como siempre, ¡gracias!

  • Reply Pablo Pérez septiembre 19, 2018 at 3:59 pm

    Marcos, y la exposición a radiaciones electromagnéticas “artificiales”… ¿acorta la vida?

    https://emfhealthsummit.com/go-2/

    Entre los días 18-24 de septiembre más de 30 médicos, investigadores y expertos explican (en inglés) cómo la respuesta puede ser afirmativa, y muchos de ellos consideran la exposición continuada a estos “non-native electromagnetic fields” el mayor riesgo para nuestra salud al que nos estamos viendo expuestos en este preciso momento y, aún en mayor medida, en los próximos años (piénsese en el “progreso” de la tecnologia, desarrollo de redes 5G, etc.)

    Entre los entrevistados se encuentra el doctor Mercola, que tiene la página web de “salud natural” más visitada en el mundo, el tremendamente inteligente neurocirujano Jack Kruse, y el triatleta, preparador físico y “biohacker” Ben Greenfield. Es decir, gente bastante conocida y con buena reputación en este mundillo dedicado a mejorar y optimizar salud y bienestar a través del estilo de vida y no simplemente tratar síntomas con pastillas y una visión totalmente reduccionista de la fisiología humana, vista sin tener en cuenta el entorno en que vivimos.

    Pues bien Marcos, creo sinceramente que tu trabajo es muy bueno y riguroso, y que puedes tener un papel fundamental en la divulgación de información que realmente puede cambiar vidas para mejor en países de lengua hispana. No obstante, creo que en tus artículos probablemente prestas demasiada atención a cosas que , si bien tienen su relevancia, no son las más importantes (principio de Paretti y todo eso…”).

    Agradezco que hayas pasado del viejo paradigma de “dieta y ejercicio para estar sano” a dar la importancia que se merece l ritmo circadiano, exposición al Sol y al frío, ayuno y cetosis, luz artificial por la noche… Creo que eso es realmente importante. No obstante creo, al igual que mucha gente que sabe muchísimo más que yo, que este tema de las “radiaciones EM artificiales” provenientes de la tecnología va a ser uno de los “temas estrella” en el ámbito de la salud. Sé que puede ser intimidante para algunos que esto sea verdad, pero solo conociendo el peligro podemos evitarlo. Es posible reducir muchísimo los riesgos y mitigar los daños celulares, especialmente a nivel de daño mitocondrial. También es posible disfrutar de la tecnología, pero tenemos que aprender a usarla ahora mismo, sin esperar a que pasen años para que cambien las regulaciones y se diseñe tecnología más segura.

    Por favor, como tú mismo dices… “Cuestiona los dogmas sobre la salud”. Sé revolucionario

    Un saludo

    • Reply Marcos - Fitness Revolucionario septiembre 19, 2018 at 5:52 pm

      Gracias Pedro, es un tema controvertido, y aunque todavía hay poca evidencia para posicionarse lo tengo en el radar para ver qué nuevos estudios se publican

      • Reply Pablo Pérez septiembre 25, 2018 at 4:28 pm

        Gracias Marcos. Creo que hay bastante evidencia, tanto a nivel de estudios como a nivel de resultados clínicos, con médicos teniendo muy buenos resultados en sus pacientes al minimizar su exposición a estas radiaciones.

        Esperar a nuevos estudios dudo que sea suficiente. Es cierto que hay que ser riguroso y buscar pruebas sólidas para defender cualquier argumento, pero hay que tener en cuenta algunas cosas…

        1- Es cierto que hay estudios tanto apuntando a que existen efectos adversos muy graves como a que no hay ningún efecto. Sin embargo, hay que atender a la financiación de los estudios. Los financiados, en parte o en su totalidad, por empresas de telecomunicaciones indican en su mayoría la inexistencia de efectos adversos o algunos pequeños efectos pero siendo “inconcluyentes”. Lo contrario es cierto, en términos generales, para los no financiados por la industria. https://www.amazon.com/Non-Tinfoil-Guide-EMFs-Stupid-Technology/dp/1976109124

        2-Los estudios de calidad y a gran escala cuestan mucho dinero. Como apunta Andrew Marino, ese dinero puede venir de algún ricachón mecenas/benefactor (no hay muchos, si es que hay alguno), de las empresas (lógicamente el sector de las telecomunicaciones, como cualquier empresa privada, no va a financiar estudios contrarios a sus intereses. Así y todo busca al investigador George Carlo, que lideró un estudio a gran escala para esta industria, sus resultados no gustaron y cortaron la financiación). Puede provenir también del Estado.

        Según el científico y abogado Andrew Marino, que lleva estudiando esto más de 40 años, el poder ejecutivo en la mayoría de los países no quiere contrariar a los intereses de las grandes empresas (como todos sabemos) a no ser que exista una gran presión popular en ese sentido. Ahora mismo está empezando a crecer esta conciencia entre la gente, pero sigue siendo muy minoritaria. Es decir, que la mejor solución es la actuación ciudadana.

        ¿Qué podemos hacer? Yo empezaría por leer estos libros… De momento solo he leído “Overpowered” de Martin Blank, que contiene multitud de referencias a estudios, pero los siguientes que pienso leer son “Going Somewhere”, de Andrew Marino, y “The Non-Tinfoil Guide to EMF´s”, de Nicholas Pineault. Este último me da la sensación que va a ser más sencillo para empezar y el de Marino para el que quiera profundizar más.

      • Reply Pablo septiembre 25, 2018 at 5:36 pm

        Marcos creeme, no me gusta decir esto, pero el estudio por el que estás esperando es el que están/ estamos haciendo con nosotros mismos. Y no lo digo yo… https://www.youtube.com/watch?v=2Ijs5lrebac

        Sé que te gusta bastante Nassim Taleb. En “Antifrágil” habla de una norma por la que hemos de guiarnos… “nuestro modelo de conducta debe estar de acuerdo con la naturaleza y todo comportamiento que se aleje de ella debe ser justificado” (o algo por el estilo, estoy citando de memoria). Es decir, hay una presunción “iuris tantum” (como dirían en Derecho) a favor de la naturaleza, se requiere prueba en contrario para alejarse de ella. Esto va en línea del “Principio de Precaucion en Derecho Medioambiental proclamado en Río.

        Pues estamos desarrollando una tecnología sin el menor tipo de control. La FCC, OMS, etc se guían por unas directrices totalmente desfasadas. Cientos de expertos nos están diciendo que esto es un verdadero peligro, que ya está causando efectos muy importantes y que hay que cambiar YA los niveles de radiación permitida. pero seguimos aumentando los G´s asumiendo, en nuestra soberbia que somos mas inteligentes que la naturaleza.

        Los miembros de comisiones de la OMS son nombrados a dedo por los Estados Miembros, que previamente consultan al sector empresarial a quién deberían nombrar… ¿No suena a circulo vicioso? Para romperlo ahora mismo veo 2 grandes opciones: 1- Que los efectos negativos aumenten tan drásticamente que sea imposible no darnos cuenta / que la especie se vaya al carajo
        (opción menos deseable) o 2-Que la gente (empezando por el que esté leyendo esto) investigue y se informe sobre esta cuestión y EXIJA cambios ya en las regulaciones y que se aplique el principio de precaución hasta que haya consenso en la comunidad científica (más deseable…y creo que es posible)

        Pues bien, yo no pienso vivir, si puedo, en un mundo “5G”. No pienso ser ratón en este experimento. Que me demuestren antes su seguridad.

      • Reply Marcraven octubre 4, 2018 at 2:18 pm

        Gracias Marcos por el gran esfuerzo que haces por entender todos los mecanismos fisicos y biologicos del cuerpo humano (y explicarlos maravillosamente al publico general), por respaldar siempre tus recomendaciones con la mejor y mas contrastada evidencia cientifica disponible y por no dejarte llevar nunca por teorias de la conspiracion, las falacias naturalistas y la magia en general.

        Espero con muchas ganas el dia que escribas un articulo sobre los modelos LNT, threshold y hormetico respecto a los efectos de bajas dosis de radiacion ionizante en los seres vivos en general y en el cuerpo humano en particular.

        Sobre radiacion no-ionizante creo que es menos controvertido ya que la evidencia cientifica es bastante solida, pero si escribes algo al respecto seria tambien maravilloso por la importante labor divulgativa.

        Un saludo

    • Reply Juan Manuel septiembre 22, 2018 at 4:02 pm

      Es un asunto del que creo se irá hablando cada vez más a medida que se establezca la innegable realidad que nuestro cuerpo es una ‘batería’ y que la conductividad de éste ha de ser la idónea para tener la salud. Dicho esto sólo hay que aplicar la física. Las ondas electromagnéticas no interaccionan con nuestro cuerpo ‘chocando’,sino influyendo en nuestro eléctrico. Todos sabemos que cualquier cambio en el flujo eléctrico prova una corriente electromagnética y viceversa. Dicho esto yo creo que sí que influyen en nuestro organismo. Queda todo un mundo de investigación al respecto pero lo que hoy es algo ‘intangible’ estoy seguro que dentro de unos años será cuantificable. El gran problema es que esto conllevará a paralizar una ingente cantidad de tecnologías que tenemos hoy en día…pero este ya es otro tema.

      • Reply Pablo Pérez septiembre 25, 2018 at 4:53 pm

        Juan Manuel, creo que estás en lo cierto… Es a lo que no para de hacer referencia el Dr. Jack Kruse, quien para mí va a ser una referencia mundial en los próximos años (creo que ya es toda una referencia, si bien todavía no es tan conocido como otros médicos o “biohackers” como Mercola, Dave Asprey, Greenfield…).

        Nuestro cuerpo funciona, a nivel fundamental, a través de impulsos eléctricos, movimiento de electrones. Es decir, si queremos entender realmente su funcionamiento deberíamos ampliar el microscopio de nuestro punto de vista desde el punto de vista de la bioquímica a la física. Es difícil y yo soy el primero que lo ve complicado, pero tiene mucho sentido y creo que es vital tratar de entender esta perspectiva para comprender realmente las cosas. Sino tendremos tan solo un conocimiento superficial e incompleto de la realidad.

        Robert O Becker, nominado 2 veces al Nobel, es comúnmente citado a este respecto. Descubrió como diferentes frecuencias aplicadas a los seres vivos pueden tanto curar como dañar y que nuestros cuerpos funcionan como baterías, como bien apunta Juan Manuel. Sus libros “Cross Currents” y “The Body Electric” están en mi lista…

    • Reply Daniel septiembre 26, 2018 at 3:50 pm

      La cantidad de radiación electromagnética que recibes un día tomando el sol en la playa equivale a unos cuantos años recibiendo radiación electromagnética de los aparatos de tu día a día. No te preocupes por este tema.

      • Reply Pablo octubre 3, 2018 at 6:02 pm

        Creo que no estás distinguiendo entre radiación electromagnética natural y artificial.

        https://blog.bulletproof.com/how-protect-yourself-wireless-devices-emfs/
        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21343580

        En este estudio se habla de un aumento local del metabolismo de la glucosa. Creo que eso no es especialmente bueno, si bien no soy experto en la materia. También he visto algún estudio que indicaba una importante reducción de la melatonina. Creo que ambos parámetros se asocian a un aumento varios tipos de cánceres, así como otras enfermedades.

        Además, todo depende de la dosis y del tipo de frecuencia. De hecho, hay frecuencias de radiaciones electromagnétcas artificiales que tienen efectos terapéuticos (incluso hay aparatos aprobados por la FDA en este sentido)

        https://en.wikipedia.org/wiki/Pulsed_electromagnetic_field_therapy
        https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25530714

        Hay aparatos aprobados por la FDA con efectos terapéuticos. Por otra parte, hay un montón de estudios indicando efectos perniciosos. Entonces… ¿En qué quedamos? Entiendo que todo depende de la frecuencia emitida. Unas tienen efectos beneficiosos y otras son dañinas. Lo inteligente sería saber cuáles son las malas y no usarlas. ¿Lo estamos haciendo? Parece que no. Según el Dr. Dietritch Klinghardt, de hecho, la frecuencia de 2,4 GHerzios utilizada en móviles y bluetooth es una de las más destructivas. 2,8 GHerzios, que se pretende usar para el 5G, sería peor aún. Pide que se investigue qué frecuencias son “buenas” y utilizar esas para las telecomunicaciones, en lugar de usar las peores. Tengo que investigarlo más pero… si es cierto lo que dice, no sé a que esperamos para actuar en consecuencia. La solución parece bastante simple.

        No quiero convencer a nadie, de hecho ojalá me equivoque… Lo único que digo es que hay personas muy inteligentes que dicen que esto es un gran peligro.

        • Reply Pablo octubre 16, 2018 at 5:10 pm

          http://stop5g.whynotnews.eu/?p=865

          Segovia y Talavera de la Reina ciudades piloto para el 5G, de 2018 a 2020. Algunos en Segovia no están contentos con este “avance”.

  • Reply Daniel septiembre 19, 2018 at 4:47 pm

    La única manera de protegernos de esta información es formarnos. Citando una frase que ví original de Jim Rohn:
    “La educación formal te permitirá sobrevivir, la autoeducación te llevará al éxito”

  • Reply Martin Alcaide septiembre 19, 2018 at 10:39 pm

    Excelente tu aporte Marcos, al final es el típico estudio observacional de turno. Agradezco que hagas estos artículos para informar a la población general, no todos tienen el beneficio de conocerte hace tiempo y este tipo de artículos puede ser la puerta correcta de entrada.
    Abrazo!

  • Reply Ángela septiembre 20, 2018 at 8:09 am

    Muy bueno !

  • Reply Georgina Saccone Mithieux septiembre 20, 2018 at 9:59 am

    Articulazo!!! Excelente!!!Gracias!!!
    Muy importante la asociación con la

  • Reply Miguel Ángel septiembre 20, 2018 at 10:32 am

    Buenas Marcos,me alegro de contactar contigo,puedes hacer un artículo alguna vez del Helicobacteria pylori,a mi mujer se lo están tratando,y preguntando al especialista e indagando ,resulta que es bastante común ,me preocupa porque está relacionado con úlceras y posibles cánceres,muchas gracias y un saludo.

  • Reply Raul septiembre 20, 2018 at 11:54 am

    Muy buen artículo Marcos, como el resto. Confieso que he sido de los que leía un titular de este tipo y me asustaba y seguía los consejos indicados lo mejor posible. Sin embargo, como muchos otros sufri durante un tiempo mucho estrés y ansiedad, y para combatirlo empece a consumir hidratos de carbonos complejos (arroz integral, pan de centeno, etc), pavo light, y cosas sanas….. había que cuidarse. Además corria todas las mañanas porque también es sano para combatir el estrés y la ansiedad, ademas de meditar. Apenas funcionaba y para colmo me echaba las culpas a mi mismo por no saber como tenía que seguir los consejos que te marcan en todos los sitios. Tratar de aliviar la ansiedad y estres comiendo alimentos que generen picos de insulina (y aumento del cortisol) es como intentar extinguir un fuego con gasolina. Cuanto más saciado estés y más baja sea la insulina mayor concentración y menos grados de estrés sufres, y eso solo lo consigues con tu buena dosis de grasas, algo de proteinas y tus buenos vegetales, recargas de vez en cuando de hidratos, etc, lo que vienes repitiendo en cada publicación.
    Desde que descubri este blog, estoy aprendiendo mucho sobre nutrición, y lo mejor que lo estoy experimentado personalmente, dudo mucho que quien haya puesto el titular de esa noticia lo pueda decir .
    Nos tienen confundidos con tanta (des)información, gracias por tu aporte a la sociedad Marcos. Espero que algún dia escribas algo al respecto y ayudes a la gente ante un problema tan habitual actualmente.

  • Reply Manuel septiembre 20, 2018 at 11:59 pm

    Gracias por aportar tanto sentido común, ojala todo el mundo leyera tus articulos y supiera un poco de esto

  • Reply Silvia septiembre 22, 2018 at 5:15 pm

    Brillante Marcos, como siempre! Gracias por tus articulos

  • Reply Magda septiembre 22, 2018 at 5:29 pm

    Hola gente!
    Me gustaría añadir un dato, (en realidad, resulta más una duda) que podría ser interesante investigar; desconozco qué nivel de información habrá disponible: la dieta de los esquimales es (o ha sido) una dieta cetogénica por excelencia. Cómo son los indicadores de salud de su población?
    ¡Saludos!

    • Reply Lili septiembre 25, 2018 at 1:35 am

      Magda, busca en youtube el documental “Cáncer y civilización”. En los esquimales no existe el cánce! 😉

      • Reply Magda septiembre 27, 2018 at 6:40 pm

        Gracias, Lili! Buen dato!

  • Reply Aitor septiembre 22, 2018 at 5:36 pm

    Una recomendación Marcos. Yo creía mucho en este tipo de dieta, sin embargo la ciencia no lo respalda. Olvidate de huevos y leche lo primero, como tambien de todo tipo de carnes. No hablemos de procesados etc. No lo digo por decir. Ve a youtube al canal Nutritionfacts.org y ve videos sobre estudios de verdad. Sé que va en contra de muchas cosas que tu dices pero es la cruda realidad. Además nuestros dientes están especializados para comer fruta no carne!

    De nada.

    • Reply Marcos - Fitness Revolucionario septiembre 22, 2018 at 5:42 pm

      Hola Aitor, ojo con nutritionfacts, que es de un doctor vegano que dice algunas cosas muy absurdas en el documental What the health. Todo el mundo tiene sesgos, pero los de él son muy fuertes. Aquí hablo del tema https://www.fitnessrevolucionario.com/2017/07/10/what-the-health/

      Algunas afirmaciones son falsas al nivel más básico de biología, como que nuestros dientes están especializados para comer fruta. Compara la dentadura de un chimpancé (mayormente frugívoro) con la de un humano, y verás claras diferencias, porque nuestra dentadura se fue adaptando a una alimentación mucho más variada, que incluía sin duda una buena cantidad de alimentos animales (generalmente cocinados).

  • Reply Carmen septiembre 22, 2018 at 5:43 pm

    Como dices, yo cambié a esta alimentación y he perdido un montón de peso, me siento mejor, con más energía, con mejores analiticas… y debo creer que me voy a morir antes, jaja. Gracias por abrir los ojos de la gente

  • Reply Elena septiembre 22, 2018 at 6:12 pm

    Marcos, recientemente, y por un tema personal, he venido a encontrarme con un grupo pequeño de personas que tras hacer dieta LCHF o cetogénica encuentran que sus niveles de colesterol suben mucho, manteniendo buenas relaciones y con triglicéridos muy bajos, probablemente por mayor uso y circulación de las grasas en el torrente sanguíneo. Les llaman hiper respondedores. Parece que no asocia aumento de riesgo cardiovascular pero no es claro. En alguna ocasión te he leído que mucha gente al hacer paleo o low carb sube su colesterol. ¿has leído algo de esto?

  • Reply Liesel septiembre 22, 2018 at 6:59 pm

    ay lo que me encanta este artículo, gracias Marcos!

  • Reply Alejandro Zúñiga Sandoval septiembre 23, 2018 at 4:41 am

    Cordial saludo
    Excelente información.
    Acudo a este sitio para aclarar algo que siempre me ha generado duda.
    Se han realizado estudios comparándo el jamón iberico con el jamón normal y otras carnes frías (ultraprocesadas)?
    Se considera al jamón iberico dentro de estos alimentos perjudiciales puesto que pasa por un proceso importante y se ingiere con todas sus grasas.
    En las dietas recomendadas se menciona como ingrediente a la mantequilla; en desacuerdo puesto que este consumo (bajo o alto) asociados otros factores de riesgo cardiovascular, incluida herencia; aumenta considerablemente la insistencia de enfrentad cerebro cardiovascular: datos que se incluyen en las sociedades científicas de cardiología.

    Muchas gracias por la información, como mencioné Anteriormente, excelente.

  • Reply Santi septiembre 23, 2018 at 9:49 am

    Me ha encantado el artículo… de todas maneras tengo que leerlo detenidamente.

  • Reply Guillermo septiembre 23, 2018 at 5:19 pm

    Estupendo artículo, as always.

    Marcos, ¿podrías hacer un artículo sobre lo que se conoce de la relación de dieta y actividad física en la aparición del Alzheimer?

    Últimamente he leído que llamaban ya al Alzheimer como diabetes tipo 3.

    Gracias!

  • Reply Ariel septiembre 23, 2018 at 9:40 pm

    Hola Marcos , compre el libro de Revolución de la comida Real, por amazon y lo baje al Kindle, pero solo me permite leerlo pero no bajar el archivo en pdf, no se si realice algún paso mal o el sistema es asi, que solo puedo leerlo y no tenerlo en archivo pdf para poder tenerlo en otro dispositivo sin el Kindle. Espero tu comentario al respecto.
    Igual el contenido del libro es muy bueno .
    Saludos

  • Reply MANUEL OLIVER MATA septiembre 24, 2018 at 8:48 am

    Muchas gracias por abrir los ojos al personal.
    Graciassssssssssssssss

  • Reply Luis septiembre 24, 2018 at 10:51 am

    Una dieta baja en carbohidratos lo único que acorta es los multimillonarios ingresos de las farmaceuticas que necesitan gente enferma para enriquecerse más y más.

  • Reply Pablo septiembre 25, 2018 at 3:42 pm

    Hola Marcos,

    ¿Qué opinas de los efectos de las radiacionas electromagnéticas artificiales en nuestra salud?

    Un saludo

  • Reply felix septiembre 26, 2018 at 10:31 pm

    porque mi comentario no se ha publicado?

  • Reply Santi septiembre 27, 2018 at 12:56 pm

    Siempre excelente, muchas gracias Marcos.

  • Reply Estefania septiembre 27, 2018 at 2:28 pm

    Hola Marcos, como compro el libro Salud salvaje en version digital??

  • Reply Emma octubre 1, 2018 at 10:07 pm

    Hola Macros tu informacion eres muy intelegente, gracias!

  • Reply Maria octubre 4, 2018 at 1:17 pm

    Gracias por mencionar este tema Marcos, muchas de estas cosas las había aprendido investigando y me sirvieron para defenderme de los fanáticos dogmáticos del “bajo en grasa” que se tragaron esos titulares cuando salieron.

    Pero hablando de carbohidratos, quisiera preguntarte ¿es posible perder grasa con una alimentación alta en carbohidratos? Suelo estar en cetosis un poco menos de la mitad del año y me iba muy bien pero ahora mi situación económica apenas me permite comprar carne o huevos (aquí en Venezuela son caros) y he tenido que comer lo que haya, principalmente carbohidratos.
    La cuestión es que no estoy perdiendo grasa como antes, en cetosis perdía hasta 400 g por semana, ahora es apenas unos 90, nada de esto fuera un problema de no ser porque soy de esas personas que siempre tienen que cuidar su insulina, no soy diabética, pero la medicina ha sido clara conmigo con eso de que tengo que cuidarme (síndrome metabólico), y no creo que comer mas de 100 g de carbohidratos al día y mi sobrepeso ligero ayuden en algo.

    Sé que los macros no son lo más importante, en todo caso mi alimentación estos últimos meses ha sido prácticamente arroz (al menos una taza por día), frutas, vegetales, hierbas, grasas del coco y aguacates, algo de cacao (cacao puro, no chocolate), mucho té, algo de avena, muy poco (casi nada) pan, algo de carne, almidones como papas, yucas o zanahorias solo una vez por semana, trato de que sea lo mejor que puedo hacer. Mi ventana de alimentación es reducida, guardo mi hambre para cuando de verdad tenga que saciarla de forma que hay veces que como una sola al día vez similar a lo que recomienda el Dr. Yoshinori Nagumo. Sin embargo no es la clásica puntada de hambre insoportable, es hambre normal.

    Pese a que todo esto me parece tétrico y hasta nocivo (salvando el ayuno, las verduras, proteínas y las frutas), no he tenido sensación de falta de energía ni nada negativo (aún), de hecho me he sentido muy bien al menos físicamente, he seguido con mi entrenamiento (flexiones, golpes, sentadillas, saltos) y de hecho empecé a correr con alta intensidad 3 veces por semana, no mucho tiempo, no más que caminar o que hacer ejercicios corporales, no abuso de correr así pero me gusta. Saludos, espero que no sea haga muy largo este testamento 🙂

  • Reply Juan octubre 5, 2018 at 11:30 pm

    Como siempre …profesional en lo que haces…entonces la idea de “mientras encaje en tu macros,tienes la libertad de hacer lo que quieras”…deberíamos tomarlo con cautela…o quizás eliminarlo ??? ….un abrazo

  • Reply Agustin octubre 5, 2018 at 11:34 pm

    Hola amigo
    Compre tuslibros solo me falta el de vida salvaje que será mi próxima adquisición.
    Te quería preguntar si no tenes manos para hacerte preguntas más personalmente.
    Y la otra consulta es…. Es cierto lo que dicen que hay que hacer varias comidas al día porque el cuerpo desecha si comes mucho en pocas comidas? Es decís, que hay que dividir la alimentación en seis o siete comidas para que el cuerpo asimile mejor cada comida? Es cierto que el desayuno el.cuerpo es donde más asimila los nutrientes??
    Gracias!

  • Reply Angelo noviembre 12, 2018 at 8:01 am

    Hola Marcos,

    Me he tropezando con este estudio observacional de Valter Longo, según el mismo hay correlación entre IGF y cancer

    https://www.cell.com/cell-metabolism/fulltext/S1550-4131%2814%2900062-X

    ¿Que opinion te merece?

    Saludos

  • Reply Angelo noviembre 13, 2018 at 10:20 am

    Genial, gracias por la info 🙂

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